Akano 00.6 - Generation next
by ~CentolomanGeneration Next
Como muchos otros estudiantes noveles llegados de las zonas más recónditas del Rukongai, Tilly Grossner había aterrizado en la Academia varios días antes de comenzar las clases, desde el mismo momento en que había aprobado la prueba de acceso. Había pocas cosas que hacer en aquellos días, pero a cambio ganaba familiaridad con la que sería su casa los próximos seis años.
El Distrito 70 Norte, de donde ella procedía, no era un lugar agradable para vivir, y mucho menos para criar a una niña, pero aún así, su abuela se las había arreglado. Después de encontrarla medio muerta, tiritando de frío y llorando por el hambre, la vieja dama se había hecho cargo de ella. Era justo lo que necesitaba para paliar la reciente pérdida de su amado Viktor, su ángel guardián, su protector.
Janilla Grossner no sabría decir si ya en aquel momento había encontrado en sus ojos la razón que convertían a aquella niña en algo tan especial, sus extraordinarios poderes, pero lo cierto es que la pequeña era alguien como ella, una de esas mujeres en las que tiempo atrás colgarían por brujas y que aún hoy día debían desarrollar su verdadero ser medio en secreto.
Fuera por ello fuera por el vacío que la pequeña vino a ocupar en su vida fuera por lo que fuera, la educó como si fuera su nieta. La enseñó a profundizar en sus excepcionales cualidades y pronto se convirtió en una jovencita fuera de lo común. Pronto se convirtió en una de esas almas capaz de cambiar el mundo a su alrededor sólo con su mirada.
Y como ocurre con la mayor parte de esas personas, acabó marchándose para cumplir el destino que le había sido puesto delante: convertirse en una shinigami. Era un viaje largo hasta el Sereitei, pero, aún así, la joven e inquieta Tilly había decidido recorrerlo en solitario. Tampoco tenía muchas otras opciones, su tutora era demasiado anciana ya para emprender semejante travesía.
Al menos, a la vieja Janilla sólo le quedaba un consuelo. Hacía tiempo que había dejado de interesarse por lo que ocurría en la ciudadela blanca, pero por las últimas noticias que le habían llegado no sólo de allí, sino también de las temibles montañas que circundaban el norte del Rukongai, su nieta encontraría un gran ángel de la guarda.
El día de la inauguración oficial del curso en la Academia tuvo lugar en un extrañamente soleado lunes de octubre. Tilly se había apoyado sobre el alféizar de la ventana mientas se arreglaba las trenzas que daban forma a su melena acastañada y miraba hacia la puerta del edificio principal desde la ventana de su habitación para ver cómo iban llegando los que serían sus nuevos compañeros. Desde bien pronto por la mañana se había formado cierto tumulto frente a la entrada, pero su desconocimiento del Sereitei le hizo no sospechar y pensar que aquello era lo más normal del mundo.
¿Suele ser siempre así? le preguntó a su compañera de cuarto cuando ésta se despertó.
Ella procedía de los distritos más prósperos del Rukongai Este. Su pelo moreno iba recogido en una discreta cola de caballo que recogía con un lazo de azulado, el mismo de sus ojos. Habían llegado a la Academia casi al mismo tiempo y, quizás por eso, compartían ahora habitación y lo harían durante los próximos seis años.
No dijo con despreocupación después de mirar por la ventana.
¿Seguro?
Oye, mi hermano es shinigami y mis padres tenían la puta manía de arrastrarme aquí todos los años el primer día contestó con cierto tono de reproche. Así que sí, sé de lo que hablo, y no, esto no es lo normal.
¿Y qué está pasando entonces?
La mirada de la chica volvió a atravesar la ventana, tratando de identificar el motivo de tanta agitación, pero ella tampoco tenía la menor idea de lo que estaría pasando. Tampoco le importaba mucho, seguramente sería debido a la presencia de algún Capitán. La gente del Rukongai solía ponerse como si viera a todo un rey cuando estaba en presencia de uno de aquellos trece hombres.
¡Hola!
La súbita aparición de su hermano hizo que Yuki diera un salto hacia atrás, entre sorprendida y asustada, y tropezara con una silla que había situada a su espalda. Cayó al suelo entre las risas de su nueva amiga, mientras su cara se ponía roja de vergüenza y rabia. Entre tanto, su hermano mayor ya había entrado en el cuarto y se había sentado en la silla que había causado el accidente.
¡Mierda! exclamó al levantarse. ¡Shinkyo!
Hola hermanita sonrió, mostrando todos sus dientes. Tu debes ser Tilly, ¿verdad? Soy Natsuyasumi Shinkyo, el hermano de Yuki.
Lo había supuesto rió Tilly.
Ah, claro Yuki habla mucho de mí comentó presuntuosamente el recién llegado. Norm
Ya te gustaría le interrumpió su hermana.
Es que le llamaste hermanita
Tu nueva amiga es observadora rió Shinkyo, mirando a su hermana.
¿Qué está pasando allí abajo?
¿Eso? señaló él con la cabeza. El hijo de un Capitán ingresa hoy en la Academia
¿De un Capitán? ¿Pero no pasaban directamente al servicio activo?
Akano Youichi, el hijo de Akano Kumaru, el Capitán de la Novena División indicó el shinigami. Decidió pasar por la Academia.
Qué raro
De todas formas no es el primero explicó él. Mi Capitán también renunció a su derecho asintió.
¿Tu Capitán? preguntó Tilly.
Shinkyo es decimoquinto oficial de la Sexta División le informó Yuki. Su Capitán es un hombre muy peculiar.
¡Oye! protestó, con una expresión extrañamente indignada para lo peculiar de la situación. ¡Respeta a mi Capitán! Además, puede que algún día también sea el tuyo
Espero que no Seré una oficial de la Décima División y me esforzaré por ser la Teniente de Kaiser Wolf afirmó su hermana con un brillo de esperanza e ilusión en su mirada. Es tan guapo
Ese chico sí que es guapo y muy interesante
¿Quién?
Los verdes ojos de Tilly, que se había escabullido de la discusión fraterna y había vuelto a contemplar la escena que se formaba frente a la entrada principal de la Academia, se había posado sobre un chico no especialmente alto, aunque sí ligeramente más que ella. Su pelo era también castaño, un poco más oscuro que el suyo, sin embargo. Trataba de abrirse paso entre una multitud curiosa que se abalanzaba sobre él.
Bastaría verlo para adivinar de quién se trataba, pero un breve comentario de Shinkyo identificándolo acabó por disipar cualquier sombra de duda sobre la identidad del joven. Así que ese pobre chaval era Akano Youichi, la superestrella que se había convertido en académico, como ella, aquel mismo año. Parecía que su estancia en la Academia iba a ser divertida.
¡Vamos! dijo la chica norteña tirando de su compañera cuando Youichi desapareció de su vista hacia el edificio principal.
La gran recepción de la Academia estaba bastante atestada de gente, alumnos en su mayoría, pero a Youichi se le antojó como un remanso de paz en comparación con lo que había dejado atrás pocos segundos antes. Gracias a los dioses que no se permitía el paso a aquella turba dentro de los edificios. Ya lo estaba pasando suficientemente mal ahí fuera como para tener que repetirlo dentro.
¿Así que tú eres el famoso Akano?
¡Vaya, vaya pero si es el chico maravilla!
¡No te creas que por ser famoso vas a vivir mejor!
¡Famoso o no sigues siendo un novato de mierda!
Aunque había menos gente que fuera, la temida escena se había vuelto a repetir. Los comentarios de todo tipo imaginable bullían desde todos los lados. El rebumbio era tal que creía estar volviéndose loco. Quería chillar, salir de allí para nada es lo que había pensado cuando había decidido entrar en la Academia.
No entendía el motivo de tanto revuelo. ¿Era el hijo de un Capitán? ¿El primero en acudir a la Academia? Ojalá muchos lo hicieran también. Una persona no es especial porque sus padres lo sean. ¿Por qué lo iba a ser él? No se sentía diferente a los que ahora le gritaban. ¿Qué les importaba a ellos quién fuera su padre?
De pronto, una mano fuerte lo agarró por la parte superior de su recién estrenado uniforme y tiró de él con fuerza, separándolo de la masa que seguía acuchillándolo con sus comentarios. Youichi se trastabilló y se hubiera caído al suelo de no ser porque en el medio de su trayectoria se había encontrado con otro académico, más alto que él, que evitó el vergonzoso desenlace.
¡Esto no es un circo! gritó el que le había sacado del medio de la marabunta. ¡Marchaos!
Dio un paso con gesto agresivo hacia la masa de novatos que estaban acosando al hijo del Capitán de la Novena División y la mayor parte se disipó inmediatamente al percibir la súbita fluctuación de reiatsu que se produjo en el ambiente en aquel momento. Viendo que sería alguien difícil de hacer cambiar de opinión, el resto se fue dispersando paulatinamente, lo que permitía el lugar, y atendiendo a otras cosas.
Parece que tú eres la superestrella sonrió irónico. Pues tampoco es para tanto
Gracias supongo.
Su salvador era un hombre de más o menos su misma estatura, con el pelo castaño que le caía sobre la frente en un flequillo que no llegaba a cubrir sus ojos azules. No vestía el uniforme de los shinigamis, pero tampoco el uniforme de la Academia. Aún así, por su edad, Youichi indujo que se trataría de un nuevo compañero suyo.
No me entiendas mal alegó él. Creí que serías alguna clase de Bah Déjalo. Soy Nakajima Kyo le tendió la mano.
Akano Youichi se identificó, aunque tenía la sensación de que no hacía falta. ¿También empiezas este año?
No, qué va Este es mi quinto año por aquí.
O sea, que el año que viene te gradúas
Er Sí asintió. Algo así.
¿Algo así?
¡Eh! ¡Chaval! ¡Deja de vaguear y ven aquí!
Un hombre calvo y de gafas, no muy agraciado había llamado la atención del nuevo interlocutor del hijo del Capitán Akano. No parecía estar de muy buen humor y Kyo decidió que no sería bueno ponerse a discutir con él y no replicó. Simplemente hizo un ademán con la mano y trató de retomar la conversación en la que estaba enfrascado.
¿Qué quiere? se interesó Youichi.
Es mi jefe
¿Tu jefe? se extrañó. Creía que estudiabas aquí.
Es es una larga historia.
Al final, la insistencia de aquel hombre, que parecía un empleado de la Academia, pesó más que las ganas de Kyo de saltarse sus obligaciones y regresó a la cotidianeidad de su tarea. Se dijo a sí mismo que sólo faltaban unos meses para cumplir aquella estúpida condena. Cuatro años perdidos para nada. Y sólo por un accidente insignificante.
Cuando Tilly y Yuki, que había decidido correr a la misma velocidad que su amiga para evitar ser arrastrada contra su voluntad, doblaron la última esquina del pasillo que conducía a la entrada principal desde el patio que comunicaba con los barracones, Nakajima ya se alejaba por otro que llevaba, según el plano, a los despachos del Departamento de Artes Demoníacas.
¿Ves? le recriminaba la norteña a su compañera de cuarto. ¿Ves como era por aquí?
Vale, tú ganas respondió la otra hastiada. Era por aquí
Tilly parecía ventear el aire, como los perros buscando a sus presas. Su amiga la miraba de una forma extraña, pero decidió no hacer ningún comentario mientras paseaba la vista por toda la sala para comprobar que estaba más atestada de gente de lo que había visto las veces anteriores en que había ido a ver a su hermano. Aunque también era cierto que en las ocasiones precedentes sólo había podido vislumbrar desde fuera lo que ocurría en el interior del edificio.
¡Ahí está! exclamó Tilly al fin.
Ya lo veo murmuró ella con el mismo tono indiferente. ¿Qué vas a ? ¡Eh! ¡Espera!
Su compañera de cuarto se había lanzado finalmente a la caza de su objetivo y lo había hecho a toda velocidad. Youichi apenas pudo reaccionar al efusivo saludo de la muchacha, que se le había puesto delante de un salto y le había gritado un Hola que le habría hecho estallar los tímpanos a cualquiera. Pero lejos de salir huyendo ante tal amenaza, se había quedado embobado observando los ojos verdes de la muchacha. Le parecieron como dos esmeraldas pulidas por un maestro joyero.
Ho Hola dijo, ruborizándose ligeramente.
Soy Tilly Grossner continuó ella con las presentaciones. Eres Youichi, ¿verdad?
Supongo que era fácil de adivinar se quejó él. Mira yo
Calla, calla le interrumpió la joven. He venido a liberarte.
¿A liberarme?
Te enseñaré esto propuso. ¿Qué te parece?
Youichi estuvo a punto de alegar que ya conocía bastante la Academia por haber venido acompañando a su padre, que era el Director del Departamento de Artes Demoníacas. Pero intuyó que sería agradable hablar con una persona que, a juzgar por la primera impresión, se había olvidado de quién era él y no lo miraba como un bicho raro. No, no era aquello lo que decía de él su dulcísima mirada.
Esta es mi compañera de cuarto, Yuki.
Un placer correspondió educadamente él.
Sí respondió ella.
¿Tú no tienes compañero de cuarto? seguía interrogándolo la chica de ojos verdes.
Er Sí asintió el muchacho. Vamos supongo que sí. La verdad es que aún acabo de llegar y no he ido a la habitación.
¡Puedes ir a verlo a la lista! sonrió Tilly. Mira, ven
Ella le cogió del brazo y casi lo arrastró hacia un gran tablón que había situado frente al gran mostrador de recepción que gobernaba aquella zona de la sala. En él, varias listas informaban de la distribución de los alumnos en los pabellones masculino y femenino de cada curso. Youichi interpretó la presencia de varios nombres en negrilla, pocos, en las relaciones de las habitaciones de los pabellones de los cursos avanzados como cambios en la distribución que, según le había dicho su madre, normalmente no se producían, a no ser por bajas o motivos graves.
Saitou Ray leyó en voz alta Yuki.
¿Lo conoces? inquirió su compañera.
Que mi hermano sea shinigami no quiere decir que conozca a todo el mundo
Pero sí conoces a bastante gente apuntó.
¿Tu hermano es shinigami? intervino el muchacho. ¿De qué División?
De la Sexta contestó.
¡Mi tía Rin es la esposa de su Capitán!
Sí, lo sé replicó ella como si fuera algo que no tuviera la menor importancia.
Youichi interpretó la respuesta y el tono con el que la había pronunciado como si la recién conocida hubiera entendido sus palabras como un símbolo de prepotencia. Comprendió entonces que, aunque él estuviera acostumbrado a conocer a los Capitanes y a las familias de mayor rango del Sereitei desde pequeñito y para él era algo normal, no sucedía lo mismo con el resto de los que serían sus nuevos compañeros y que mencionar el tema podía causar recelo y dar de él una imagen que no era la real.
No quería dar esa impresión y mucho menos delante de Tilly. No sabía por qué, pero aquella chica tenía algo muy especial y no quería estropear una posible amistad a la primera de cambio. Además, había algo que lo había dejado bastante intrigado y, quizás, le serviría para reconducir la conversación a un terreno más cómodo.
¿Entonces dices que conoces a bastante gente por aquí?
¡Sí! respondió por ella una entusiasta Tilly.
¿Por qué lo preguntas?
Es que antes conocí a un chico Se llamaba... se llevó la mano a la barbilla mientras hacía memoria. Se llamaba Nakajima Kyo. Creí que era un alumno pero resultó que no lo es
La verdad es que me suena el nombre comentó meditabunda Yuki. ¡Ah! dio un respingo. Creo que mi hermano lo comentó una vez . Un accidente o algo así en la clase de Kidoh de los que iban dos cursos por detrás de él...
¿Qué pasó?
A un alumno se le fue la mano con un hechizo y dos alumnos y uno de los profesores auxiliares quedó malherido continuó relatando. Tuvo que intervenir el Director del Depart Tu padre.
¿El Director del Departamento de Kidoh es tu padre? preguntó sorprendida la chica de ojos verdes.
S Sí contestó dubitativo y medio ruborizado Youichi. Pero no me había comentado nada
Al parecer no llegaron a expulsaron de la Academia por muy poco concluyó Yuki. Pero me parece que no le dejaron continuar con sus estudios y le impusieron algún tipo de condena o algo así.
Ya veo asintió él, cuya mirada se perdía ahora por el pasillo que desembocaba en el pasillo de su padre y por el que había visto marcharse a aquel Nakajima Kyo. Podría preguntarle a mi padre se sugirió en alto, pero enseguida descartó esa posibilidad y negó con la cabeza. Paso sonrió, mirando a sus dos nuevas amigas, o eso esperaba. Entonces ¿me enseñáis la Academia?












Saitou Ray aparece de niu, si no me equivoco se relaciona mucho con la historia de Nalya y cosas mas que mejor dejo asi porque no ando muy segura de recordar.
Ya veremos que pasa en el siguiente, oooh, la caida *_* me voy a poner triste, porque se como va a acabar esto -3- pero aun asi me hace ilu verlo.
Un bechuuuuuuuuuuuuuu!!!
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A good artist is a bad artist that never gave up
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Y sí, Ray es el shinigami que enterrará el alma de Nalya ^^
Y... ya ^^