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February 20, 2008
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Akano 06 - Eternal Flame V

by ~Centoloman

Eternal Flame V (Wolves)

Antes de partir, volví a concentrarme en buscar el rastro de Nalya. Parecía más fresco que el que había encontrado en casa de Kyo, aunque en cierto modo era menos intenso. Afortunadamente era un olor difícil de olvidar y me fue fácil identificarlo. Se había dirigido hacia el este.

La primera pausa para descansar y tratar de precisar el rastro fue cuando el sol estaba ya alto sobre el cielo. Hasta entonces, había estado embobado en mis pensamientos y casi no había hablado. Y lo mismo podría decirse de Kyo y de Gaby, cuyo carácter parecía haber cambiado radicalmente en los años que habían transcurrido desde que la habíamos dado por muerta.

Poco rato después de que el viejo Wolf abandonara la sala, yo mismo me levanté y me apoyé en el umbral de la gran puerta corredera que daba al jardín. Días atrás, aquel pequeño huerto había sido el escenario del combate de nuestra vida. Un combate que era la verdadera puerta hacia el futuro, un futuro que parecía borroso después de todo lo que había pasado en aquellos años.

– ¡Rido!

Esta vez era la voz de Yuki, mi madrina, la que había irrumpido en la sala rompiendo mi momento de paz. Se la veía alterada, desesperada… pálida de dolor. Tenía los ojos irritados de llorar y la voz rota. ¿Qué había pasado? ¿Qué pasaba ahora?

– ¡Es…! ¡Es Gaby!

– ¿Gaby?

– Sí…

El rostro de mi madrina no daba lugar a albergar muchas esperanzas. Dada la sucesión de acontecimientos en los últimos días me obligué a no pensar en lo peor y a mantener la cabeza fría. Pero era algo casi imposible. No sabía de muchas cosas capaces de hacer llorar a mi madrina y una era…

No quería pensar en ello.

– Lo avisaré yo – la detuve cuando vi que se disponía a avisar a Kaiser. – Tú… sólo espéranos aquí.

– Es… está bien…

Subí lento las escaleras que conducían al primer piso, donde se encontraban las habitaciones. La de Kaiser estaba al final del pasillo, así que traté de andar sigilosamente para no despertar a mis padres por el camino. Me detuve delante de su puerta a respirar y tratar de mantener la calma. No quería dar nada por sentado y, mucho menos, agravar la posible reacción del Capitán.

– Viejo… – lo llamé. – Kaiser.

Remoloneando un poco, se giró hacia mí y entre abrió un ojo. Exhaló un profundo suspiro de cansancio y se frotó la cara. Volvió a suspirar y, al fin, se incorporó, quedándose sentado sobre su cama y mirándome fijamente con cara de incomprensión.

– ¿Aún sigues despierto?

– Yuki acaba de llegar… y trae noticias importantes – le dije, tratando de preparar el terreno.

Un matiz en mi voz me traicionó y el perspicaz lobo al instante supo que algo iba mal. Escrutó mi mirada, posiblemente tratando de buscar una respuesta que yo aún no parecía querer darle y, al final, se rindió.

– ¿Qué pasa?

– Se trata de Gaby – le informé pesaroso. – Algo grave ha debido de pasarle porque Yuki ha…

– ¡¿Gaby?!

Su instinto paternal le hizo levantarse de un salto de la cama. Atándose como pudo una bata, abandonó a toda prisa su habitación mientras mi padre, desconcertado y alarmado, salía al pasillo tratando de buscar una explicación a la súbita interrupción de su placentero sueño.

– ¿Qué… qué pasa?

– Será mejor que os vistáis y bajéis – le dije, siguiendo a Kaiser hacia el piso de abajo.

Cuando llegué al salón, Yuki estaba tratando de explicarle la situación a su capitán, pero parecía incapaz de articular palabra. En aquel momento, parecía como si todo su mundo se le hubiera venido abajo y, todavía, no sabíamos el motivo. Aunque podíamos imaginárnoslo.

– Está… Está…

– ¿Herida? – preguntó Kaiser, tratando de ser optimista.

Yuki negó con la cabeza.

– Mierda… – blasfemó el otro, bajando la vista. – Está muerta.

La súbita afirmación del hombre al que amaba con toda su alma, algo que ella nunca aceptaba abiertamente pero que en numerosas ocasiones era incapaz de ocultar y que sólo parecía no ser evidente a ojos de su amado, hizo que se detuvieran las lágrimas. Tragando saliva, asintió.

Esta vez fue Kaiser el que prorrumpió en un desconsolado llanto, que sonó como el aullido de un lobo solitario en una noche de luna llena, como aquella. Cuando mi padre, ya vestido, llegó al salón se encontró una escena que nunca hubiera imaginado.

– ¿Capitán?

Debió ser la referencia a su antiguo cargo lo que consiguió calmar a Kaiser. Sí, había sido un capitán y por eso mismo debía estar acostumbrado a perder a sus hombres más valiosos. Era parte de la vida de un shinigami. Pero uno nunca está preparado para ver morir a sus seres queridos, eso era algo que yo sabía bien. Supongo que es peor cuando un padre ve morir a un hijo… Es algo contra natura.

– Llévame a esta ella – dijo, con su serenidad recién recuperada. – No, vosotros quedaos aquí – ordenó, extendiendo la mano cuando nos dispusimos a seguirle. – Quiero ir solo.

Fueron dos horas de inquietud y tenso silencio. De vez en cuando, uno de los tres (mi padre, mi madre o yo) nos armábamos de valor y lanzábamos una hipótesis en alto. “Está oscuro”. “Puede ser un engaño”. “Quizás esté sólo herida”. “¿Y si no es ella?”. Pero todos sabíamos que eran evasivas ante aquella realidad que nos aterraba y que se confirmó cuando Káiser, con los ojos irritados e hinchados de llorar, regresó en pleno mutismo a casa, con la cabeza baja.

Un gesto de afirmación de Yuki con la cabeza bastó para confirmarlo. Inmediatamente, mi madre la abrazó y la antigua Teniente de la Décima División sucumbió a toda la tensión acumulada y, nuevamente rompió a llorar como una niña pequeña.


– ¿Por qué? – pregunté mirándola mientras ella me daba la espalda, oteando el horizonte.

– ¿Por qué qué? – preguntó divertida, dándose la vuelta y luciendo aquella infantil sonrisa tan característica.

– Estabas muerta – resalté lo evidente. – Yo mismo se lo dije a todos… Ahora…

– Tú también estás muerto – se burló. – ¿Es eso diferente?

– Vete a la mierda – le espeté. – Sabes bien a lo que me refiero.

– ¿Acaso no te alegras de que tu hermanita siga viva?

– No es eso…

– ¿Entonces? – dijo, haciéndose la loca.

– Me siento engañado…

– Ha crecido mucho – se giró hacia Kyo. – Y es muy guapo… como su padre.

– Y es testarudo y listo como su madre – sonreí, lleno de orgullo paternal por un hijo que no era mío. – Pero no cambies de tema.

– Cuando llegue el momento te lo explicaré todo.

– ¿Prometido?

– Prometido.

Respiré hondo para sacar todo aquello de mi mente y me concentré en precisar la dirección. Probablemente nos habíamos desviado ligeramente, pues ahora mi nuevo sentido del olfato me indicaba que se encontraba más bien hacia el sur, aunque ligeramente al este.

– Es por aquí – señalé la dirección. – En marcha.

Retomamos el camino a gran velocidad, parándonos sólo de vez en cuando para descansar, beber y corregir el rumbo. Seguir el rastro de Nalya me costaba cada vez menos, quizás porque nos acercábamos, quizás porque me iba acostumbrando a mis recién descubiertos poderes. Nos movíamos en completo silencio para evitar llamar la atención de observadores indeseados y para conservar las fuerzas y así poder avanzar lo más posible antes de que nos alcanzara el ocaso.

Al final de la tarde nos encontramos frente a una cordillera montañosa. La conocía, era la que rodeaba el distrito 45 sur. Hacía unos meses, había participado en una extraña misión de rescate junto a toda la División, y habíamos combinado fuerzas con la Sexta División. Me extrañé de no haber avanzado más, pero se lo atribuí a las dificultades del terreno que habíamos atravesado y a las continuas variaciones en la dirección.

– Vamos a tener que mejorar esa brújula – bromeó Gaby, que parecía compartir mis impresiones.

– Sí – suspiré, con una sonrisa en la boca.

– ¿Por qué paramos? – se interesó Kyo.

– La noche se acerca…

– ¡Avancemos de noche!

– La noche se acerca y es un terreno peligroso – insistí. – No podemos atravesarlo a oscuras.

– Cobarde… – protestó, marchándose hacia la parte opuesta del claro.

– Realmente ha heredado el carácter de su madre – rió la loba.

No compartí su alegría. Era la primera vez en muchos años que Kyo me discutía de aquella forma y me pregunté por los motivos. Por una parte, podría ser que le impacientara la búsqueda de su madre. Era totalmente lógico, llevaba seis años sin verla y la simple esperanza de volver a encontrarse con ella era capaz de trastornarle.

Lo hacía conmigo... ¿Sería aquella la causa? Habían sido demasiadas sorpresas para mí en los últimos días y podría haber perdido la calma más de lo que pensaba. ¿Sería yo el culpable de aquella reacción?

– No te preocupes – me tranquilizó de nuevo Gaby, que parecía haber vuelto a adivinar mis pensamientos. – Sólo es un crío.

– Si os aguanté a Nalya y a ti en la Academia… – me burlé.

– ¿Qué insinúas?

– No insinúo nada. Lo digo claramente – sonreí. Hacía tiempo que necesitaba recordar los viejos tiempos, aunque fuera a través de bromas. – En fin… yo me encargo del primer turno de guardia.

– Buenas noches, entonces – se despidió.

La fugaz alegría que había demostrado el comentario que hacía referencia a los años en la Academia se esfumó en cuanto la soledad de la noche me envolvió. Apostado en un árbol, sentado sobre una de sus ramas y al amparo de la oscuridad, mi mente se centró en la apreciación que había hecho Gaby acerca de Kyo.

“Sólo es un crío”. En el fondo, tenía razón. A pesar de que tenía unos quince años, su cuerpo no se había desarrollado como lo haría en el mundo mortal. Aparentaba unos doce o trece y, en consecuencia, había demasiadas cosas que debía aprender. Sin embargo, yo lo había embarcado en un viaje que pondría a prueba todas sus capacidades psicológicas y emotivas. ¿Estaba exigiéndole de más? ¿Me había equivocado?

Sin duda, Uchiha Kyo era un aprendiz excelente. Sus aptitudes físicas y habilidades mágicas eran superiores a las de muchos aspirantes a la Academia, todos bastante mayores que él, y era lo suficientemente inteligente como para sacar adelante las asignaturas teóricas de forma más que aceptable. Yo había ingresado a la Academia a mis veinticinco años y no era comparable a lo que ya sabía hacer el pequeño.

Sin duda partiría con ventaja en lo referente a lo que se le pediría. Sin embargo, no todo se basaba en las capacidades de uno. ¿Sería capaz de soportar lo que significaría entrar a su edad en una institución como la Academia, en la que la solidaridad no era uno de los valores que más destacaran? Sería siempre el niño prodigio y eso levantaría los celos de más de uno.

Sí, miles de veces me había dicho que yo estaría allí para protegerle. Y, como yo, Bone, Mitsuko y, ahora, Db. Pero no todo se podía reducir a los cuidados que le pudiéramos dar desde el cuadro de profesores. Incluso sería contraproducente…

Era una solución complicada. Entonces recordé la imagen de Krunzik. Ella había ingresado a la Academia muy joven. Nunca nos había dicho los años que tenía, pero visiblemente su edad era bastante menor que la nuestra. Aún así, no había tenido muchas dificultades… pero los tiempos habían cambiado… o quizás no. Quizás era yo el que había cambiado.

Era una decisión complicada. Confiaba en Kyo. No había duda. Sabía que sería capaz de superarlo, pero aún así quería prepararlo y por eso le había dicho que me acompañara. Quería que avanzara un poco de ese camino que tenía que recorrer el mismo para que todo le resultara más fácil. Ahora me entraba la gran duda. ¿Había hecho bien?

Seguí reflexionando sobre ello durante el tiempo de guardia. Llegué a la conclusión de que no había sido un error traer a Kyo conmigo. Valdría para aumentar su experiencia, algo que le vendría muy bien de cara a aquella etapa… pero que tampoco había sido un completo acierto. Había algo que nunca me había dispuesto a aceptar y cada vez que pasaba el tiempo se volvía una carga más pesada: aquello no era una misión cualquiera.

Vi que Gaby se levantaba dispuesta a cumplir su parte de la guardia y bajé lentamente del árbol para no alarmarla. Me acerqué a ella y me di cuenta de que era la persona idónea para llevar a cabo una nueva labor.

– Gaby… – la llamé. – Hay algo que tengo que pedirte.

– ¿Sí?

– No es una misión cualquiera – comencé, recordándomelo también a mí mismo. – Vamos en busca de Nalya y…

Mi mirada se detuvo fugazmente sobre el cuerpo dormido de Kyo. Gaby lo descubrió y ella también lo ha hecho. Me tomó del brazo y me apartó del lugar donde habíamos asentado el campamento lo suficiente para que, en el caso de que el muchacho no durmiera, no nos pudiera escuchar.

– Rido… – comenzó en un susurro, tratando de no despertarle.

– No – la interrumpí. – Déjame terminar… Vamos en busca de Nalya y no sé lo que nos vamos a poder encontrar. Es más… No sé si nos vamos a encontrar algo – dejé salir todas mis preocupaciones. – Ni siquiera sé lo que seis años de soledad han podido hacerle a Nalya. Mírate…

– Todos cambiamos…

– Lo sé – asentí. – Por eso estoy preocupado. Kyo ha idealizado a su madre.

– Tú también – sentenció con una sonrisa maternal. – Y probablemente tienes parte de culpa en que él lo haya hecho. Y todo esto no es por él…

Noté que me ponía colorado ante una acusación tan cargada de verdad. Miré hacia el suelo tratando de buscar las palabras con las que continuar lo que quería decirle. En el fondo, Gaby tenía razón. No era por Kyo por quien me preocupaba más.

– Con más razón – resolví, al final. – Va a llegar un momento en el que…

– En el que debas continuar solo – completó la frase por mí. – Lo sé. Y mi padre también. Por eso me llamó. No te dije nada antes, porque me dijo que era algo que tenías que descubrir tú mismo, que era parte de tu propio camino.

– ¿Tu padre sabía que estabas viva?

– Desde el primer momento… o casi.

– ¿Y nos lo había escondido?

– Ese no es el tema ahora… – cortó la conversación. – Cruzaremos ese puente cuando sea necesario.

– Entonces, cuando llegue el momento… – le pregunté. –¿Te llevarás a Kyo y lo cuidarás hasta que vuelva?

– Lo haré – sonrió. – Por eso estoy aquí, ¿no?

– Gracias… – le dije.

Iba a ponerme a dormir poco después. Pero mi compañera me lo impidió.

– No, Rido.

– ¿“No” qué?

– No es ese el camino – aseveró, aunque tras su frase se encontraba mucho más de lo que parecía.

Al final, Gaby sólo había venido para evitar que enfrascara a Kyo en una aventura como aquella en la que lo único que iba a conseguir era desquiciarme. Como siempre, el viejo lobo no había jugado de frente pero había visto todas las piezas en el tablero, hecho su movimiento y dejado que yo viera cuál era el camino

Sí. No tenía sentido seguir si no era solo. Era mejor separarse de ellos cuanto antes, pero aún me remordía la conciencia por el error que había supuesto haber haberle embarcado en aquel viaje por motivos puramente egoístas…

– Prefiero despedirme de él por la mañana y explicárselo.

– No lo hagas… Es mejor así.

– ¿Seguro?

– Seguro – sentenció.

– Será un viaje largo… – resoplé. – Recuérdale a Bone lo que debe de hacer si no llego antes de que comience el curso y… despídete de los demás por mí, ¿vale?

– ¿Bone? – preguntó extrañada. Luego se encogió de hombros como si la respuesta a su pregunta no tuviera importancia y continuó. – No tengo por qué hacerlo, volverás pronto.

– Tú hazlo.

– Lo haré.

– Y cuando Kyo entre en la Academia a final de verano…

– ¿Lo hará?

– Sí – asentí. – En tus manos está que esté preparado… Cuando entre…

– Cruzaremos ese puente cuando lleguemos al río.

Lo que hizo entonces me sorprendió. Se acercó a mí, como si fuera a darme un abrazo y, en cambio, me dio un fugaz beso en los labios. La observé sorprendido, interrogándola con la mirada clavada en sus ojos carmesíes.

– Me lo debías – sonrió pícara con los colmillos asomando por debajo de su labio superior.

No entendía lo que quería decir, pero aún así le devolví la sonrisa. No le di mayor importancia, al fin y al cabo… era Gaby. Ese pensamiento hizo que la sonrisa se agrandara. Sí, bajo la apariencia dura de esta nueva Gaby, seguía siendo ella misma.

– No conviertas a mi hijo en un pervertido como tú – le dije antes de ponerme en marcha.

– No es tu hijo.

– Tú tampoco eres mi hermanita – reí antes de partir.

– Buena suerte, Rido… – le oí decir mientras me alejaba.

Procuré avanzar lo que pudiera antes de que, con el alba, Kyo se despertara y se enfrentara a la súbita desaparición de su padre adoptivo. ¿Cómo reaccionaría al sentirse de nuevo abandonado? Gaby cuidaría de él. Algo en ella había cambiado y sabía que no tendría ningún problema en llevar a cabo una tarea como aquella, que nunca le hubiera propuesto a la antigua Gaby Wolf.

No podía retrasarme. Las cordilleras gemelas que circundaban la aldea se alzaban ante mí como los filos de dos espadas gigantescas cortando el aire. No sería fácil atravesarlas. Lo recordaba como un terreno muy escarpado, con numerosos precipicios y grietas que se hundían hasta el fondo del abismo así que debería ir con cuidado.

Me disponía a trepar por la pared más cercana en dirección al sur cuando un grito escalofriante inundó todos mis sentidos. Una voz que conocía desde siempre pero que nunca antes había escuchado más que en sueños.

– ¡Shinigami-san!
:iconcentoloman:
Problemas técnicos han impedido una actualización más pronta, pero diez días sin Akano tampoco son mucho ¿verdad?

En fin, expliquemos qué le pasó a Gaby, avancemos un poco en la búsqueda de Nalya y... a ver qué nos depara el próximo capítulo ^^

Dedicado, como la última vez, a la sorpresa final ^^
:icon:
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:iconkala-k:
Regreso y no me salgas con que ya comente, que eso de arriba apenas y es un comentario x_D Solo hice la observacion sobre el final del capitulo.

Asi que aqui va el comentario decente x3

* Me hice booolas con lo de la \"muerte\" de Gaby y mas con Kaiser, una de dos, o el Lobo es un MUY buen actor o se dio cuenta de todo cuando fue solo a ver el \"cuerpo\" de Gaby. Hber cuando nos aclaran esto.

* Se agradece la aclaracion en cuanto a Kyo y su edad y el aspecto que tiene, ya puedo imaginarmelo mejor. Y Gaby tiene razon, es un crio y con 15 años es dificil ser maduro x_D, vamos es nuestra epoca endemoniada. Lo de Rido es tipica actitud de padre aprensivo y primerizo, aaaaw :3

* Aunque concuerdo un poco con Nalya en la bipolaridad de nuestro barbudo favorito, en parte te doy la razon. Es un niño, no creo que pueda manejar lo que se vaya a encontrar, y si Nalya lo ve, creo que mata a Rido por llevarlo con el, porque no creo que Nalya le guste lo que vaya a ver O.o

Y creo que eso es todo :3

Saluuudos~

--
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:icondbssdb:
Omg! Pues menuda sorpresa final, tengo que reconocer que no me lo esperaba para nada, un gran fin de capítulo si señor ^^

Sobre el resto ya sabía algo sobre la muerte de Gaby, de hecho creo que ella ya escribió algo en su fic también por aquí aunque me quede con bastante intriga por conocer más detalles. Eso sí, en ningún momento me esperaba que se quedase con el chico xDDD desde luego me cuesta imaginarmelo, no solo tras ver el mal humor del chaval antes de irte sino porque como bien dice Nalya... es Trini... digooo, Gaby xDD (no me mates Gaby que es con cariño XP).

Bueno pues a ver si sale pronto el siguiente, que después de este yo al menos me he quedado con muchas ganas de más ^^

Un saludo!
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:iconcentoloman:
Tú lo que pasa es que tienes primicias que otros no tienen. Y Gaby es una persona responsable... más le vale xD

En cualquier caso esa es de esas cosas que siempre explico a posteriori.

Hala, voy a revisar el 7 para ver si no meto más gambadas gramático-ortográficas, que últimamente estoy sembrado.
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:iconh24:
Amos a ver...

Me he tenido que volver a mirar el preludio para encontrar el "aviso" que dejaste acerca de la "muerte" de Gaby. Es tan infima la referencia que a uno se le pasa. No se, podrias haber sido mas expresivo o ser mas aclarador en este punto!!!

En cuanto a lo de Kyo... Ya me extrañaba a mi que este te siguiera. La contradiccion es logica: Por un lado quieres que te acompañe, pero por otro sabes que esta mision debes hacerla solo.

Tambien comprendo los miedos de Rido ante lo que puede venir: No sabe que habra cambiado en Nalya, asi que necesita imperiosamente hacerlo solo. Si Nalya ha cambiado para mal, es probable que tenga que hacer algo que no quiere.

Por ultimo la aparicion de Kara... ¿No tenias que hacer el viaje solo? Pos deja de meter personajes!!!!
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:iconcentoloman:
Eso te pasa por leer las cosas por encima xP

Y Kara no va a aparecer. ¿No recuerdas que Kara es muda y no habla? Todo tendrá su explicación sólo hay que esperar el momento.
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:iconkala-k:
Jorl! por el final lo siento, pero se me ha ido el cerebro con eso, pprque de una cosa estoy segura, que viendo como lo has manejado, mas que nada redactado, querido Centro acabas de demostrar que tienes poderes telepaticos.


Mañana te mando un trocito de precisamente esa parte de historia que acabas de encajar de una manera que me ha dejado boquiabierta, aunque si resulta que esto es de manera distinto, pues ya hablaremso, pero hombre ese trozo tiene un año y al ver esto escrito me has hecho recordarlo.

Nalya; Kara SI que le llama asi, porque sabe que es un shinigami, pero como no le conoce el nombre, pues es Shini-san :3

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:iconcentoloman:
¿La idea era ésa no?

Ya leí lo que me mandaste y ya te contesté así que... lista esa parte.

Y nada, estoy deseando volver para que podamos continuar con la historia esta ^^
Reply
:iconkala-k:
Yay! :333

Pues tu ya sabes, me promises ponerse a trabajar el fin de semana para mandar el resto de las ideas y comentar el plan malevolorl

UN BECHO!!!

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:iconnalyauchiha:
Bueno, bueno... algo de movimiento ^^ Te me has dejado unos acentos sin poner (algún que otro "el" pronombre y un "entre abrió", cuando el verbo es "entreabrir" todo junto ^^; ). Nah, minucias ^^

PAsando a la historia... Muchos puntos interesantes ^^ Primero el paripé de los lobos y la seudo-muerte de la enana-perverrt XD Ya veremos cómo lo explicas y cuándo... Porque si Rido se pira solo ahora, dejando atrás a la loba con mi neno!!! CÓMO SE TE OCURRE!!! Que hierba mala nunca muere, y aunque haya "cambiado" (sí, cambiado JA! xD), ésta me lo vende por cuatro perras o lo prostituye, con lo mosssno que es *_______* Angelico mio!!! No me esperaba an absoluto que lo dejaras.

Porque parece que te contradices: primero dices que "es lo correcto, va a buscar a su madre y necesita esto como experiencia", y ahora nos vendes que "no puede ser, poruqe no sabemos los uqe nos vamos a encontrar, y a saber cómo está aquella... si entera o a cachos xD". Mm nu sep... a ver cómo sigue esto, porque realmente me tienes mosqueada.

Otra cosaa es la voz final... Que como no sea Kara no em cuadran las cosas, pero no puede ser porque de ser ella no lo trataría de "shini-san" ^^; Además de que, cronológicamente, creo que ya comentaste que es shini... Tonces...?!

Creo que vas un poco lanzado con lo de "Buscar a Nalya". Si es el hilo conductor de esta parte, vale que lo uses de guía pero puedes explayarte con otros asuntos: como la family de tu omá, Kara, tu omá sola, los lobos... Tienes mucha tela que cortar y no te apartas mucho de la guía argumental ^^;

Bueno, un muy buen capítulo y esperando pro dónde van los tiros, uqe toy desconcertá XD

Un saludete :hug: :hug:

P.d: y ya te tiraré de las orejas el día uqe te pille por el MSN ¬¬
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:iconcentoloman:
No tener beta-tester es un fastidio...

Sí, es Kara. Pero me parece que no te has ubicado, Kara aún no es shinigami.

Y yo tampoco (como dice... Bone más abajo) creo que sea una contradicción (mía, del autor) lo de ir y venir. Es cuestión de que Rido anda un poco onnubilado con esta cosa de ir a buscar a su amor plutónico y no sabe bien qué hacer.

Y hay más cosas. No voy a encontrar a Nalya así por que sí... Pero tampoco voy a hablar de lo que dices que voy a hablar. Eso ya se dirá cuando Rido se entere, es decir, cuando vuelva al Sereitei.
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:icon:
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