Akano 27 - Herencia Grossner I
by ~CentolomanHerencia Grossner I (Incertidumbre)
Rido me llamó la voz de Henkara a mi espalda.
Dígame, Jefa.
Sólo una cosa más advirtió. Tu madre es psíquica como yo, ¿cierto?
S sí contesté, sin intuir por donde iban los tiros.
Tenlo en cuenta sentenció. No sólo eres descendiente de los Akano, eres descendiente también de los Grossner. Vas a superar ciertas pruebas y
¡Hola! saludé al aire.
Dejé la llave de la mansión en la pequeña mesita de la entrada y cerré la puerta detrás de mí mientras aguzaba el oído y me aproximaba a la puerta del salón en busca de los ocupantes habituales de la casa. Pero no hubo respuesta alguna. Allí no había nadie.
¿No hay nadie? me pregunté en alto, extrañado. Qué raro
Di un rodeo por la casa en busca de mis padres, de Kaiser, de Yuki o de Gaby. Pero fue infructuosa. No había nadie en el salón, nadie en el jardín, nadie en la cocina, nadie en el piso superior Era la primera vez que me encontraba la casa vacía. Era sumamente raro.
¿Y si estaban mis padres en la cripta? Encaminé de nuevo mis pasos hacia el jardín trasero de la casa y traté de abrir la portezuela que daba paso al pequeño santuario que mi padre había excavado siguiendo la tradición recibida de mi abuelo. Según me había contado Eylinn, allí descansarían los recuerdos de cada uno de los pobladores de Midgaard hasta la llegada del Ragnarok. Pero la puerta estaba cerrada y nadie contestó cuando llamé.
Probé suerte en la otra gran cripta, la enorme cámara que mi abuelo había ido horadando en la tierra hacía ya varios milenios. Pero también allí mi búsqueda fue inútil. Definitivamente, no había nadie en la mansión Akano a parte de mí. Eso era tremendamente preocupante y comenzó a ponerme nervioso, por lo que opté por dar una nueva vuelta por la casa para cerciorarme de que todo estaba donde tenía que estar.
No. No había nada extraño en la vivienda excepto por su vaciedad y, tras varias tentativas de rastreo espiritual, decidí que no había ninguna amenaza que debiera inquietarme, por lo que podía relajarme y esperar pacientemente a que regresaran mis padres.
Tampoco había de qué alarmarse, me dije. Al fin y al cabo estábamos hablando del Capitán Kaiser Wolf y su Teniente, de dos oficiales de alto rango en la época más brillante del Sereitei, como eran mis padres, y de la antigua Tercera Oficial de la Décima División y una de las shinigamis más prometedoras de las últimas generaciones.
Aproveché, pues, que mis pasos me habían llevado de nuevo hasta el subterráneo para curiosear un poco. Apenas había entrado allí más que una dos veces sin contar mi paso fugaz minutos antes. A mi padre no le hacía demasiada gracia que bajara allí, lo sentía como si fuera una profanación y en cierto modo lo entendía. Todo el lugar respiraba un aura extraña, misteriosa, cuasi-mística.
Lo era para mí. Allí había "recuperado" la parte de mi yo que había muerto en el examen de la Academia. Allí había, por así decirlo, recuperado mi herencia Akano, como reflejaban las marcas que poblaban mi espalda y mi torso. Pero desde entonces no había bajado allí para nada, sólo para evitar molestar a mi padre.
No era muy diferente a la que había encontrado en el Distrito 57 Oeste, bajo la cabaña de Hiruma Kunishi, la noche en que había salido en busca del diario de mi abuelo, la víspera de su juicio. Era mucho más grande esta que aquella, pero la del bosque donde me había criado en mi segundo paso por el Sereitei había custodiado dos grandes tesoros: el diario de Akano Kumaru y Nottung, su espada. Además, allí había conocido a una leyenda viva de la Historia de la Sociedad de Almas, a Kaiser Wolf, y eso, por mucho que algunas veces me arrepintiera de ello, no tenía parangón alguno.
Después de un par de vueltas por allí revisando viejos papeles, muchos de ellos escritos en las runas que poco a poco comenzaba a entender gracias a la ayuda de Eylinn, volví a salir a la superficie después de prometerme que me dedicaría al estudio de aquellos legajos cuando dominara el idioma de Midgaard y tuviera más tiempo que el que tenía ahora. Seguía sin haber nadie en la casa, así que opté por irme al jardín, sentarme a la sombra de un árbol y aprovechar para hacer mis ejercicios de meditación mientras no llegaba nadie.
¿Tu madre?
Sí respondí sin girarme hacia Kyo mientras cruzaba ya el umbral del Cuartel. Mi madre tiene poderes psíquicos.
Nunca me lo habías dicho protestaba incansablemente el muchacho.
¿Tenía por qué? me giré al fin hacia él. Todo su clan son psíquicos, o eso tengo entendido. Lo cierto es que no sé nada y por eso no hay nada que contar.
Ya Pero
Conversación concluida, Kyo le corté. No insistas.
¿Qué? reaccionó. ¿Te molesta hablar del tema?
Rido me devolvió a la realidad la dulce voz de mi madre. ¿Cuándo has llegado?
Pues abrí los ojos y me levanté. No sabría decirte, la verdad confesé mientras movía un poco los brazos y las piernas para desentumecerlos. Llegué a eso de media mañana, pero no había nadie.
¿No tenías trabajo? preguntó ella, en lugar de responder a mi interrogante implícito.
No. Hoy tenía dos horas con los de sexto, pero ya están con las prácticas expliqué. Así que tengo el día libre y decidí pasarme por aquí. ¿Qué hora es?
Es casi la hora de comer. Te quedarás, ¿no?
Sí, sí asentí.
Así me gusta sonrió ella. ¿Y qué te trae por aquí? inquirió, mientras se daba la vuelta de nuevo hacia la entrada del salón. No es que vengas mucho últimamente.
Touché reí con cierta ironía. Bueno, a eso había que ponerle remedio algún día, ¿no? me encogí de hombros. Además Bueno, luego después de comer te cuento.
Si ya sabía yo que algo querías se giró un momento hacia mí. ¡Somos uno más a comer! anunció al interior de la mansión.
Mi padre asomó inmediatamente la cabeza desde el pasillo y me saludó. Estaba parado allí, leyendo el periódico con cara de interés y tardó un momento en venir a unirse en la conversación. Quizá estuviera terminando de leer alguna noticia o alguna de esas columnas de opinión que solía devorar todos los días antes de comer.
¿Quién es este Javier? dijo al fin, enseñándome el diario.
¿Javier? repetí, mientras echaba un vistazo a la página que me mostraba. Creo que un Oficial de la Octava pero no me hagas mucho caso, ¿por?
Ah, nada contestó. Simplemente me gustó bastante este artículo sobre la Academia.
¿Sobre la Academia? reaccioné.
Ah, no te preocupes sonrió el veterano Oficial de la Décima División. Este está de tu parte.
Arranqué el ejemplar de sus manos y leí rápidamente la columna. No conocía a aquel shinigami-periodista y tampoco es que dijera grandes cosas, pero por lo menos no me lanzaba piedras, como parecía que era la moda en el Sereitei. Y eso ya era un alivio bastante grande.
Si hasta hace mención al grupo especial de prácticas comenté sorprendido. Por cierto, ¿cuando vuelva Kaiser podéis decirle que se pase por mi despacho cuanto antes?
Sin problema asintió mi padre.
Mientras tanto, mi madre había ido a la cocina a terminar de prepara la comida. A los hombres nos tocaba poner la mesa, momento que Youichi aprovechó para ponerse al día de primera mano de cómo me iban las cosas por la Academia, ya que últimamente sólo sabía de mí a través de su esposa. Luego nos sentamos a comer y al final me explicaron el motivo de su ausencia aquella mañana.
¡Ah, mierda! me reproché. Es cierto
¿De verdad no te acordabas?
Te juro que no confesé. Tengo tantas cosas en la cabeza últimamente que Bueno, luego me paso por el Cuartel.
Que no se te olvide insistió mi madre. Sería bueno que te llevaras al niño, al fin y al cabo es su padre.
Sí, sí coincidí con ella. Esta tarde, cuando vuelva.
Aquel día hacía siete años que Nadie había atacado la mansión Akano y, por tanto era el séptimo aniversario de la muerte de Kyo. Mis padres habían aprovechado la mañana para visitar su tumba en el Panteón de Héroes de la Novena División, donde descansaba su cuerpo, no muy lejos del de Nalya. No podía no pasarme por allí.
Es raro que Kyo no me lo mencionara comenté al darme cuenta. Pasó por mi despacho antes de que saliera para aquí para comentarme unas cosas
Es un chaval apuntó mi padre, quitándole importancia.
Será eso medité. En fin Esto estaba delicioso, mami la felicité con una gran sonrisa en la boca. ¿Queréis un té?
Café me corrigió mi padre.
Yo nada rechazó ella.
Me levanté de la mesa y me llevé los platos sucios a la cocina. Puse agua a calentar para un té y enchufé la cafetera modificada por Eliaz para que funcionara con el rudimentario tendido energético que estaban empezando a instalar en el Rukongai. Era una lata, porque aún no funcionaba del todo bien, pero mi padre se había enganchado al café que preparaba aquel aparato que nos había traído un día el noble.
Raro que no explote murmuré, mientras echaba el café sobre el filtro.
Por si acaso, y en previsión de que pudiera ocurrir uno de los nunca improbables accidentes que misteriosamente ocurrían cada vez que se ponía en funcionamiento algún trasto que había pasado por las manos de mi amigo, salí de la cocina hasta que escuché el silbido del agua hirviendo. Me serví la infusión y la bebida de mi padre y me uní de nuevo a mis dos acompañantes.
Terminamos aquella improvisada sobremesa en la que nos dedicamos a comentar los progresos de su nieto adoptivo y le recordé a mi madre que quería hablar con ella. Ella le dedicó una mirada interrogativa a su marido, como pidiéndole disculpas por dejarlo al margen de la conversación, pero él dijo que no se preocupara, que estaba cansado y le vendría bien una siesta. Más aliviada ella, nos fuimos al jardín para hablar con tranquilidad mientras dábamos un paseo.
Te había comentado alguna vez cómo conseguí conocer a Balmung, ¿verdad? comencé.
Pues, la verdad, no me acuerdo
Creé un mundo paralelo y
¡Ah, sí! me interrumpió. Sí, sí, ya me acuerdo. Te puso a prueba y todo eso
La cuestión es que el petardo este puede "crear mundos" a su voluntad le expliqué. Ya lo he intentado un par de veces y bueno Funciona.
¡Qué interesante! exclamó con un brillo divertido en la mirada.
La verdad es que sí sonreí cómplice. A veces es un buen pasatiempo. En fin El otro día, con lo de Kara, reconduje el tema se me ocurrió que podría ser útil para su entrenamiento.
Ella se paró de golpe un segundo, meditando sobre mi ocurrencia, asintió en silencio, como convenciéndose de que había entendido lo que yo quería decir y volvió a ponerse a mi altura, reemprendiendo nuestra caminata alrededor de la finca familiar.
Creo que te sigo afirmó.
Me acordé de cuando tú entraste en mi mundo interno continué. Y entonces pensé: "¿Y si consigo que Kara entre en un mundo de estos?" Le ayudaría, creo yo valoré. Es decir
Ya veo comentó ella sin dejarme continuar. Pero eso es muy arriesgado me dijo. Ya no es lo que pueda pasar, que no creo que pase nada, pero ¿Qué crees que va a decir Ela? preguntó. ¿No crees que sería mejor que esto fuera por los cauces normales? Porque ella va a entender que estás jugando con la mente de la niña esta Kara me advirtió. No lo va a ver de otra forma por mucho que se lo expliques.
Sí, sí, ya he pensado en eso asentí. Sé que es mucho riesgo, pero No sé, creo que es lo mejor para Kara y tampoco voy a ceder siempre ante las presiones de Ela me encogí de hombros. Aunque ella o quien sea no lo entienda
Para ceder siempre hay que ceder en algún momento bromeó mi madre. La cuestión es: Imagínate que pasa algo. ¿Tú sabes cómo se puede poner la gente de arriba? Olvídate de la Academia pronosticó.
Que sí, que sí insistí. Ya he pensado en eso y creo que aún así merece la pena correr el riesgo.
¿Pero por qué?
Porque en "mi mundo" no pasa el tiempo. Es decir, por ejemplo, cuando fue lo de la liberación pasé diez años en el mundo imaginario y aquí apenas pasaron unos segundos le conté. O bueno, puede que una noche entera, porque entré mientras estaba durmiendo. Ahora puedo entrar cuando quiera informé. Y te puedo asegurar que pasa un casi nada de tiempo.
En fin, si lo tienes tan claro cedió.
No te veo muy convencida
No es eso chasqueó la lengua. Es que No sé No creo que nadie lo haya hecho antes inclinó la cabeza pero
Creo que si la consigo hacer entrar en mi mundo interior, como entraste tú, podría lograrlo afirmé. Y aunque no consiguiera que pasara a una realidad paralela me valdría igual. Es decir, al caso viene a ser lo mismo.
Cierto asintió, después de valorar mi última frase.
Entonces ¿Es posible?
Cariño, para ti todo es posible.
Justo antes de pronunciar aquella frase, había dado un paso al frente y se había detenido ante mí. Me miraba con una gran sonrisa que recorría su cara de oreja a oreja y con los ojos bien abiertos y cargados de ilusión.
Sólo tienes que estar seguro de ti mismo y entregarte totalmente a ello me interrumpió. Eres capaz. Tienes el potencial.
Ese es el otro motivo por el que estoy aquí expliqué. Henkara me ha dicho que debo descubrir mi herencia Grossner.
Temí que eso sería algo que nunca llegaras a preguntar sonrió abiertamente mi madre. Sígueme.
Si tú lo dices
Ahora era yo el que no estaba muy convencido de las palabras de mi madre. ¿Para mí todo era posible? ¿A qué se estaba refiriendo? A su gesto confiado y optimista, yo había respondido con una mueca de desconcierto y escepticismo, casi podría decirse que con cara de susto.
¡Sí, hombre, sí! insistió. Tú mismo lo has dicho hace un momento. Otra cosa es que tú no te des cuenta de lo que vales
El mundo es una tontería canturreé en respuesta de forma totalmente involuntaria.
¿Qué?
Nada Nada reí ante aquel lapsus musical. Sigue, sigue
A ver, ¿nunca te has dado cuenta de lo que puedes hacer? comentó como extrañada. A ver, piensa
¿El rastreo? me atreví a adivinar. Y
El rastreo, sí corroboró con voz apresurada. Y que fueras capaz de abrir el sello de la metempsicosis y que seas capaz de crear esos mundos completó. Porque eres tú me señaló con vehemencia. Tú. Aunque en tu interior lo representes como que lo hace Balmung añadió quitándole importancia a esto último. Eres tú. El sólo se valió de algo que tú eres capaz de hacer por ti Al fin y al cabo, él es tú sentenció.
Al menos lo que decía tenía sentido, aunque no terminaba de comprender todo lo que me estaba contando. Era lógico que si aún no había logrado acceder al poder de Balmung por aquel entonces, él tampoco pudiera haberlo desarrollado así porque sí. ¿O sí? Deseé haber atendido un poco más en las clases de Josuke cuando estaba en la Academia si es que había llegado a tratar el tema, claro, que no estaba yo muy seguro de ello
Pero hay más
¿Más?
Tú mismo lo has dicho. Puedes entrar en tu mundo interior cuando quieras.
¿Pero eso no puede hacerlo todo el mundo?
No te creas negó. A ver, llegados a un cierto nivel sí concedió. Pero aún así no es tan fácil como lo pintas tú. Normalmente suele ocurrir cuando el espíritu de la espada te invoca o cuando se da una situación crítica o...
Forzándolo completé yo, recordando el brebaje con el que mi abuelo me había llevado por primera vez al monasterio donde habita Balmung.
Exacto confirmó. ¿Voluntariamente? Muy poca gente repitió. Al fin y al cabo todos somos psíquicos en potencia
¿Qué?
Sí, hombre, psíquicos insistió. Desde el momento en que tenemos un mundo interior y que una parte de nuestra alma puede materializarse, eso indica que tenemos unas ciertas capacidades psíquicas continuó. Lo que pasa es que luego no se suele pasar de ahí, pero a mayor poder es más normal que se avance por ese camino.
Entiendo
La verdad es que no acababa de creerme lo que me estaba contando. Había alguna pieza que no me encajaba en aquella aparente lógica que contenía la extraña teoría de mi madre. Nunca antes la había escuchado, eso seguro, pero bueno, no dejaba de ser plausible que así fuera.
Entonces soy capaz de hacer eso.
Eso y mucho más asintió con una enorme sonrisa. Pero bueno, de aquí a allá
Eso, eso, pasito a pasito coincidí con ella.












La idea de Rido me parece arriesgada, como ya te he comentado. Mas que nada por lo que Kara representa y tiene escondido por ahi (Que tiene muuucho escondido).
Por lo demas me esta gustando el giro que esta tomando "Akano", con mas argumento imaginado, motivado un poco por lo ocurrido con los foros de BSP (Hace eones que no me paso por ahi, imaginate) y mas historia de Rido. Porque en realidad, la pregunta es "¿Que conocemos de Rido en realidad?"
Ah, y del capitulo anterior me encanto el repaso de Rido sobre los compañeros de promocion y como le han afectado a el estas cosas.
"¿Qué conocemos de Rido en realidad?"
Gran pregunta, no me la había hecho yo xD
Respecto a lo otro... había una cosa más sobre ti, pero no la puse porque no me acordaba si el "puesto" que te iba a dar se lo había dado ya a otro (tiene que ver con el examen de promoción de Rido, Db, Nalya & Co).
Pero si, si tenemos que hablar hijo, Kara tan va salir despavorida y tu no te vayas a llevar un susto xD Mmmh, mmmh tengo que hablarte de la vieja del demonio que se encontro con Kara.
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Yay! pero toy emocionada todaaa *_*
Btw, me encanto el otro capiiitulo, aiiins, que iluuuu1 me gusto la escena de cuando Rido le levanta las mangas a Kara, pobre cria, mira que hacerle eso ;3;
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El siguiente capítulo se llama "Cobaya" (Yo no digo nada
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Me encanta que te haya encantado la escena Rido-Kara *_*
Y sí, tenemos que hablar. A ver si coincidimos por el MSN (I doubt it, y menos estando en exámenes) o si no, mejor, te mando un mail con planes y consideraciones...
Y te debo el review de los capis 7-8 (soy un desastre -.-)
Y el titulo ese ya me asuuusta ;_;
Y pues mejor el mail, la verdad, trabajariamos mejor por ese medio. Es mas practico y si, me querer revius tuyos ingrato! ;_;
(y aqui es donde cierro la boquita xD)
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Y tranqui, lo de la cobaya es sólo para asustar... o puede que no *roll*
PD: Lo de las reviews... tranqui llegarán.
MUACS!
ya platicaremouus
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