Memorias 14 - Memories... II
by ~CentolomanMemories from the past II (Tryin' to explain)
¿Puede ser? Aquella había sido la respuesta de Db a la teoría que le había expuesto sobre Yonas tras conocer toda aquella increíble historia. Una historia tan increíble que todavía no le daba crédito. Mientras avanzaba lentamente en la oscuridad de la noche, sobre los tejados del Sereitei, hacia el cuartel de la novena división no podía dejar de darle vueltas a aquello.
Una y otra vez volvía a repetirme la misma historia. Yo había crecido en la Sociedad de Almas y entrado a la Academia de Shinigamis al mismo tiempo que aquella que me había salvado la vida al enterrar mi alma. Había destacado en los estudios y llegado al examen final donde un terrible accidente con un académico que estaba realizando la primera prueba había acabado con mi vida. Aquel académico era Yonas, el único hombre al que había podido llamar amigo, hermano.
Cavilando una y otra vez sobre aquello me encontré de pronto en el tejado del edificio principal de nuestro cuartel, fácilmente reconocible pues Crawlink estaba allí, contemplando el cielo infinito como cada noche. En silencio, me senté a su lado, sin cruzar una sola palabra. Aquello era lo que necesitaba, unos instantes de silencio. Cerré los ojos y traté infructuosamente de relajarme.
Viendo que aquello era tarea imposible, decidí acometer en aquel momento algo que me había propuesto para el día siguiente. De un salto, aterricé frente a la puerta principal y saludé a los guardias. Avancé por los pasillos hacia la zona de dormitorios y me paré frente al suyo. Llamé a la puerta insistentemente hasta que me abrió.
¡Tú!
Yo.
Sabía que no podría descansar sin que antes vinieras a joderme la noche. ¿Tienes la idea de la hora que es? ¡Pesado!
Si antes no te hubieras escapado no vendría a preguntarte nada ahor...
El portazo interrumpió mis palabras, pero no estaba dispuesto a rendirme. Volví a llamar a la puerta otra vez aunque estaba convencido de que eso sólo empeoraría la situación. A los pocos segundos, volvió a abrir la puerta pero esta vez no hubo una respuesta verbal. El filo de su espada se acercó peligrosamente a mi cuello.
Sólo es una pregunta insistí.
¿Una pregunta de esas tuyas que para contestarlas hay que hablar durante media hora seguida?
Decidí no hacer caso de sus impertinencias y seguir con mis preguntas. Sabía que tarde o temprano se daría por vencida y me contestaría. Eso, o el filo de su espada dejaría de acercarse peligrosamente a mi cuello para alejarse de él... por el otro lado.
Db me contó que tú viste lo que le pasó a Yonas.
Piérdete. No quiero hablar de eso, ¿vale?
¡Dios! ¡Escúchame un momento! ¿Quieres?
No, no quiero. He dicho que te pierdas. ¿No lo entiendes? su tono había abandonado la impertinencia hacia una falsa sensación de calma que resultaba ciertamente amenazadora. Piérdete. No es tan difícil.
Pero...
Mira, chaval, no eres el único aquí con un pasado tumultuoso, ¿vale? Así que no vayas de gran víctima por el cuartel adelante. Ahora vete a dormir y déjame en paz. Mañana contestaré a tus preguntas... si me apetece.
Dicho esto, volvió a cerrar la puerta en mis narices. No era momento de seguir insistiendo así que me encaminé a mi habitación. Necesitaba hablar con alguien así que me paré delante de la puerta de la habitación de Eliaz, pero aún no había llegado. Seguramente seguiría en su mansión y si no había vuelto a aquellas horas, probablemente no lo haría hasta la comida del día siguiente.
Podría ir a visitarle en aquel momento. No perdía nada por intentarlo. En cualquier caso, aunque no consiguiera hablar con él, el paseo hasta la mansión me sentaría bien y podría descansar en uno de los cómodos cuartos que había en su casa. Recorrí en sentido inverso el mismo camino que me había llevado hasta la puerta del cuarto que Eliaz tenía en la división y salí del cuartel.
Me subí al tejado más próximo y emprendí la marcha sobre los muros del Sereitei hacia mi destino. Era un camino corto, prácticamente en línea recta y en breves minutos estuve en el portal de la casa. Llamé a la puerta y esperé a que el mayordomo abriera, pero no fue así. Supuse que estaría ya durmiendo así que me invité yo mismo a entrar.
Trepé hasta lo alto de los tejados y me desplacé sobre ellos hasta encima de la habitación de mi amigo. Me descolgué por la ventana con la intención de introducirme en la habitación pero antes siquiera de asomarme, la espada de Eliaz estaba amenazando mi cuello.
Vaya adiviné a comentar cuando me repuse del susto es la segunda vez en menos de una hora que me pasa lo mismo.
¿Por la ventana de quién te descolgaste?
No fue por una ventana, pero hace unos minutos tenía a Vilnya un poco más cerca de lo que ahora está Shinentenshi.
Noche de emociones fuertes, ¿eh? Venga, pasa me invitó mientras apartaba su espada y me tendía la mano.
No soy una vieja como tú bromeé puedo solo.
Continué con mi plan original y me descolgué por la ventana hacia el interior de la estancia. Cuando aterricé en el suelo de la habitación me di la vuelta hacia la ventana para hablar con Eliaz, que aún siendo el traje de dormir iba vestido de forma impecable y elegante.
¿Un té?
¿Vas a despertar a Jules a estas horas? le contesté.
Estará despierto, supongo comentó mientras se acercaba a la puerta.
No me vino a abrir, así que ya estará durmiendo avisé mientras le detenía con la mano.
Pues entonces lo haré yo, pero ahora ya me has desvelado así que me voy a tomar un té te guste o no te guste.
Abrió la puerta y lo seguí hasta la cocina. Mientras hervía el agua volvió a su habitación y se cambió para estar más presentable. Volvió vestido con uno de sus elegantes trajes de andar por casa y sirvió el té.
¿A qué viene esta visita inesperada?
¿Versión corta o versión larga?
La larga por supuesto. Sabes que me cuesta conciliar el sueño una vez me desvelan.
¿A qué viene esto a estas horas? interrumpió una voz femenina.
Era Mitsuko, que vestía una bata de seda por encima de un pijama tan elegante como el que vestía su hermano adoptivo cuando entré en su habitación. Nos miraba con cara de extrañeza, como tratando de ubicarse aún espacial y temporalmente.
Ah, Mitsuko le saludé. Buenas noches. ¿Descansaste ya?
¿Descansar? ¿De qué? Supongo que no te referirás a ese ejercicio tan ligero de esta mañana replicó con voz burlona mientras me echaba la lengua.
¿Té, hermanita?
¿Hermanita? Que cosa más cursi. Te he dicho mil veces que no me llames así.
Eso, Eliaz, llámala bich... ¡Au! me quejé del golpe que me había propinado la hermana pequeña de mi compañero al intentar llamarla por su apodo. Es curioso añadí mientras me frotaba la zona del impacto es también la segunda vez que me dan un capón esta noche... y también fue Nalya como lo de la espada.
A ver que líos os traéis vosotros dos ya... resopló Eliaz. Bueno, cuenta. ¿Qué te trae por aquí a estas horas?
¿Seguro que quieres oír la versión larga?
¿La versión larga de qué? interrumpió Mitsuko.
Yo tampoco lo sé. Rido, sabes que sí, versión larga sin duda. Empieza de una vez y no remolonees más.
Aún tardé un poco en responder. Se me acaba de ocurrir que sería bueno contrastar la historia con otras fuentes. La familia de Eliaz tenía influencia en la Sociedad de Almas así que posiblemente él pudiera acceder a los archivos. Pero si quería que la información fuera totalmente fiable podría no
Está bien, está bien. Os contaré la versión corta les dije. He descubierto algo del pasado de Yonas que me ha impactado bastante continué, haciendo caso omiso de las caras de indignación con las que me estaban mirando los hermanos por haber decidido no contarles, todavía, la historia completa. ¿Podrías conseguir los archivos de Yonas?
Vamos a ver... respondió mi compañero. Podría conseguirlo, pero ¿y si no quiero?
¿No le vas a hacer un favor a un amigo? contesté sin entender completamente la actitud de Eliaz.
Si me lo cuentas, a lo mejor lo hago.
¿Intentas chantajearme? le pregunté con clara indignación por su capricho. Si no quieres hacerlo no lo hagas, simplemente quería contrastar la información que he recibido antes de contaros una cosa que ni siquiera sé si es verdad.
Me levanté con intención de irme. La actitud de Eliaz me había puesto de los nervios cuando todavía estaba empezando a calmarme después del día tan ajetreado que había tenido. Mi compañero estaba siendo muy caprichoso. Sabía que yo también, pero en aquel momento sólo podía pensar en su respuesta.
Espera... A ver, lo haré. Mañana por la mañana iré al registro. Volveré al cuartel a comer y te llevaré lo que encuentre. De todas formas, no va a ser fácil encontrar mucha información de un simple plus.
Tranquilo, no era un simple plus le contesté intentando calmarme. Busca también los informes sobre el examen de ascenso a shinigami de la promoción de Nalya. Pero por favor, no los abras.
Está bien, no sé para qué los quieres pero intentaré traértelo todo. Eso sí, no puedo prometerte no echarles un vistazo. Ya sabes que la curiosidad me puede.
La curiosidad mató al gato.
Mala hierba nunca muere.
¿Quieres quedarte a dormir aquí? intervino Mitsuko para evitar que nos enzarzáramos en una de nuestras interminables guerras de refranes. Sabes que Jules siempre tiene preparada un cuarto por si acaso apareces.
Gracias, Mitsuko. Pero aún no sé si volver al Sereitei y acostarme tranquilo en mi habitación hasta la hora de comer mañana.
¿Estás loco? Acabas de venir, ¿cuánto has caminado hoy? Te tienes que quedar me ordenó con un tono que implicaba que no había respuesta posible.
Está bien, está bien... resoplé. Esta noche me quedaré aquí. ¿Podríais avisar a Jules de que me despierte para que me de tiempo de llegar a comer al cuartel?
No hay problema, ve a descansar.
Cuando llegué a la habitación, dejé mi espada a un lado del colchón y me tumbé. Si tenía suerte, por fin podría descansar por primera vez en muchas horas. Pero mi cabeza no dejaba de darle vueltas a aquello. ¿Quién era realmente yo? ¿Quién era realmente Yonas?













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Stray Dogs Howling in the Dark