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September 10, 2009
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Memorias 18 -TanzanianRampageI

by ~Centoloman

Tanzanian Rampage I (First News)

Las noticias volaban rápido aquella tarde. Eliaz, que había sido asignado a una misión de reconocimiento e información, todavía no había regresado. Aquella no hubiera sido una situación excepcional, puesto que las misiones de reconocimiento se podían prolongar de forma imprevista, si la duodécima división no hubiera informado a la capitana Henkara de unas lecturas extrañas en los radares en el área espiritual de Dar es Salaam.

Para cuando me hube enterado de lo ocurrido con mi amigo, la capitana Henkara ya había convocado en la sala de situación a los oficiales para una reunión de urgencia. Decidido a hacer lo que hiciera falta para traer a Eliaz de vuelta, me dirigí a toda prisa al lugar de la reunión.

– ¿Dónde vas? – me preguntó el shinigami que custodiaban la puerta para que no entrara nadie ajeno a la reunión.

– ¿Acaso no lo ves? – le repliqué exaltado. – Voy a la reunión donde se está hablando del rescate de mi mejor amigo.

– No puedes entrar, no estás autorizado.

– ¿Que no estoy qué?

– Órdenes de la capitana. Nadie puede pasar.

– Ya verás que rápido me autorizo – amenacé desenvainando mi espada y acercándosela al cuello a aquel shinigami.

– Está… bien…

– Así me gusta…

No podía creer como me estaba comportando. Normalmente ese tipo de acciones antirreglamentarias y amenazantes sería propio de otros, como Nalya, pero no de mí. Aquella situación era algo límite para mí. No quería perder a otro amigo y no quería permanecer al margen. El shinigami se apartó y abrí bruscamente la puerta.

– … y por eso desde este momento debemos pensar en Eliaz como un traidor – concluía Arturo.

– ¡¿Traidor?! – grité aún sin haber terminado de entrar en la sala.

– Rido, ¿qué haces aquí? – preguntó molesta la capitana. – Creí haberle dicho a Irah que no te dejase pasar.

– Sí, bueno, soy bastante cabezota – confesé. – Pero no he venido aquí para reconocer mis defectos. ¿Por qué no se me avisó? Tengo el rango suficiente para estar en esta reunión – protesté.

– Rido, en esta casa soy yo la que toma las decisiones – me reprochó. – Si ordené que no estuvieras aquí fue porque sé que no te gustará oír lo que aquí se va a decir y porque tu lazo con Eliaz puede poner en peligro la misión.

– ¿Poner en peligro la misión? Vamos a rescatarle, ¿no?

– No exactamente… – intervino a Arturo.

– La misión en este momento no es una misión de rescate, sino una misión de captura – sentenció la capitana.

– ¿Captura? ¿Con qué cargos? ¿Traición? ¿Cómo se come eso?

– Está bien – dijo la capitana con tono conciliador rompiendo el silencio que se había formado en la sala. – Visto que no nos crees y que no vamos a conseguir que permanezcas al margen… Arturo, por favor, repite la exposición.

– Sé que es duro de explicar, sobre todo tratándose de un compañero pero esto es lo que hay. Ayer noche, a la hora de la misión, se detectaron unas lecturas extrañas en los radares de la duodécima división. Al parecer, un shinigami había diezmado a la población de Dar es Salaam y el único shinigami presente en la zona en ese momento era Mirumoto Eliaz.

– ¡No puede ser! – exclamé.

– Es lo único sabemos por ahora y no podemos desconfiar de los científicos de la doce...

– ¡¿Pero sí podemos desconfiar de un compañero que comparte su vida con nosotros?! – bramé.

– Cálmate, Rido – terció Blod.

– ¿Que me calme? Estamos condenando a un compañero. No sólo eso, estamos planeando la captura de un compañero como si fuera un traidor.  ¿Qué será lo próximo, liberar directamente el dúo terminal contra él?

– ¡Oye chaval! – me gritó Nalya. – Tú aquí aún eres el novato, – me reprochó aludiendo a mi reciente ingreso junto con Eliaz en el grupo de oficiales sólo unas semanas atrás – así que no tienes derecho a reprochar nada.

– Calmaos todos – sugirió Henkara. – Rido, por favor, toma asiento y dejadme que os explique la situación.

Eso debía hacer, tomar asiento y tratar de relajarme. La situación se me estaba yendo de las manos. ¿Traidor? Estaba convencido de que Eliaz podía ser ambicioso y a veces falaz y ambiguo en sus acciones pero nunca sería un traidor. Creía demasiado en la Sociedad de Almas y en los shinigamis como para serlo.

– Ya habéis escuchado a Arturo. Eliaz ha sido considerado oficialmente un traidor y se le capturará en espera de un juicio…

– Perdón, capitana – interrumpió Artemisa. – ¿En qué se basan las pruebas contra él?

– Como expuso Arturo el causante del diezmo de la población de Dar es Salaam ha sido identificado como un shinigami. Y Eliaz era el único en la zona.

– ¿Y no podría ser otro? – terció Blod.

– No hay registro de que ningún otro shinigami se encontrase en ese lugar.

– ¿Y en qué se basa la identificación del agresor como shinigami? – intervino Pandora.

– El agresor fue descrito vistiendo un uniforme negro y portando una Zampakutou.

– ¿Podría ser un disfraz?

– Las lecturas indican que la Zampakutou fue liberada… Espera, Rido, déjame terminar – continuó Encara intuyendo lo que iba a alegar en defensa de mi amigo. –  Es cierto que la liberación que se registró no es la forma habitual de su espada, pero dada la particularidad de los poderes de Shinentenshi no es un criterio de descarte. ¿Cierto, Rido?

– Cierto – contesté a regañadientes.

En la sala se hizo el silencio durante unos instantes.  Todos, en la medida en que nuestra relación con Eliaz era más o menos profunda, parecíamos tratar de asimilar lo que estaba pasando con nuestro compañero. Intuía que no era el único que estaba de acuerdo con la decisión de la Cámara de considerar a un miembro de la división como un traidor.

– De todas formas… – rompió el hielo Arturo en un tono realmente esperanzador. – Aunque no podemos desobedecer las órdenes de la Cámara…

– Espera. – le interrumpió Henkara. – Uchiha, ¿harías el favor de cerrar las ventanas? – le indicó. – No quiero que esto que os voy a decir salga de aquí – continuó cuando la sala estuvo cerrada. – Es cierto que oficialmente esta es una misión de captura de un traidor pero no puedo evitar confiar en un miembro de mi división. Como bien dice Rido, Eliaz no encaja en el perfil de traidor. Por eso… trataremos la misión como si fuera una misión de rescate. ¿De acuerdo?

Todos asentimos aliviados, sobre todo yo. La idea de tratar a mi mejor amigo como un enemigo hostil hacía que mi cabeza bullera a toda velocidad, pero las últimas palabras de la capitana habían resultado tranquilizadoras.

– Está bien, – dijo Arturo tomando la palabra mientras nos mostraba un mapa de la zona – Así es como lo vamos a hacer. Formaremos cuatro grupos: tres de combate y otro de inteligencia.

– ¿Inteligencia? – preguntó Setsuna.

– Inteligencia, Setsuna – asintió Arturo. – Hay que coordinar los movimientos de los grupos de combate y encontrar pruebas que exoneren a Eliaz, al fin y al cabo es uno de los nuestros.

– De acuerdo.

– Bien, el grupo 1 estará formado por Artemisa y Crawlink, se encargará del fuego de cobertura y de la retaguardia. – indicó Arturo. – Los grupos 2 y 3 serán grupos de asalto. El grupo 2 estará comandado por mí y estarán conmigo Blod y Nalya. El grupo 3 estará comandado por Setsuna e irán con él Pandora e Kurei. La capitana comandará personalmente el grupo de inteligencia y Uchiha y Okita harán el trabajo de campo. Rido, dado que es irremediable que vengas, estarás asignado al grupo 4. ¿Entendido? Bien – asintió tras el asentimiento general. – Éste es el edificio que el agresor ha usado como base, los grupos 2 y 3 nos situaremos en las puertas este y oeste respectivamente y el grupo 1 se situará en la azotea de este edificio frente a la puerta norte. El grupo de inteligencia se infiltrará desde éste subterráneo – señaló mientras indicaba la alcantarilla principal de la ciudad –. A una señal suya, Artemisa y Crawlink comenzarán a castigar la puerta principal mediante un ataque a distancia y un minuto después los dos grupos de asalto entraremos en la casa. La misión es capturar al agresor o agresores vivos, especialmente si es Eliaz. ¿Alguna duda?

– Yo tengo una – dijo Nalya, que no había intervenido en toda la conversación a excepción de cuando arremetió contra mí. – ¿Realmente es necesario que vayamos once oficiales para capturar a un solo shinigami?

– No sabemos cuantos hay, si tiene aliados o rehenes – aclaró Henkara. – Tenemos que estar preparados para cualquier incidencia. Por eso la misión del grupo de inteligencia es tan importante. Sin ellos estaréis ciegos. Así que atentos a las comunicaciones. Bien, si está todo claro, todo el mundo a prepararse para el combate. Nos vemos en cuatro horas frente al Senkaimon. ¿Entendido?

Sólo tenía que recoger el equipo de comunicaciones así que me llevaría poco tiempo mi parte de la preparación de la misión. Por eso, decidí invertir mi tiempo en acercarme a la casa de Eliaz y explicarle a Mitsuko la situación.

– ¡Ah! ¡Rido! – me llamó una voz cuando ya me encontraba a mitad de camino. Era Mitsuko que corría apurada hacia el Sereitei. – Iba a buscarte.

– Ven, sígueme, vamos a un sitio donde podamos hablar tranquilamente.

– ¿Hablar?

– Sí, vamos a tu casa.

Sin relajar el paso me puse a la altura de Mitsuko que ya iba en dirección a la mansión de familiar. Cuando llegamos nos sentamos en el porche mientras Jules nos servía té, como hacía cada tarde a la misma hora.

– Bueno. ¿Dónde está Eliaz? ¿Me lo vas a decir?

Aunque había decidido contárselo, no era capaz de articular palabra. No era tan fácil contarle lo sucedido a la hermana de la víctima, o del culpable... ¿Culpable? No, nunca. No podía permitirme pensar eso. Eso sí que sería traición.

– ¡Rido! ¡Contéstame! – exclamó ella cada vez más nerviosa mientras contemplaba mi semblante.

– Sabes que ayer tenía una misión en Dar es Salaam...

– Sí. No paraba de hablar de ella, estaba muy entusiasmado.

– Pues bien, ayer noche, la población de esa ciudad fue diezmada...

– ¿Diezmada? ¿Y Eliaz? ¿Está bien? – preguntó llorosa del miedo. No sabía aún como decírselo y mi silencio la atemorizaba más...

– Está... desaparecido...

– Pero tú vienes a decirme que ya os estáis encargando del rescate.

– No – no podía decirle la verdad, era un secreto. Si llegaba a filtrarse no sólo la cabeza de Henkara pendería de un hilo sino toda la división en sí. – No es una misión de rescate...

– ¿Entonces qué es? ¡Dímelo!

– Nuestras órdenes son las de capturarlo...

– ¡¿Capturarlo?!

– Mitsuko... tu hermano... ha sido considerado un traidor...

– ¡¡¿Un traidor?!!

– Era el único shinigami en la zona y al parecer la masacre fue causada por uno de los nuestros.

– ¿Dudas de él?

– Nunca lo haría. Tu hermano puede ser muchas cosas pero no un traidor. Así que mientras esté en esa misión haré lo que pueda por traerlo con vida y demostrar su inocencia – sentencié. – En fin, me tengo que ir. Tengo que salvar a tu hermano.
:iconcentoloman:
Esto es lo que pasa cuando dejas a la gente con "poca formación" hacerse cargo de misiones ^^ ¡A por Eliaz!
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