Memorias 37 - FamilyMattersVII
by ~CentolomanFamily Matters VII (Prison)
Entenderás que deba hacerte unas preguntas.
Tranquila, Kuniko, no tengo nada que ocultar.
¿Estás seguro, Rido? terció Bone en un tono más amenazador que el de su compañera. ¿Entonces por qué nos mentiste en el bosque?
No os mentí, Akano Kumaru fue mi maestro bajo el seudónimo de Hiruma Kunishi y lo llevábamos a la Cuarta División, como así ocurrió. Fue eso lo que os dije y eso es lo que hice.
En eso lleva razón, Bone.
¿No sois amigos? ¿Entonces por qué no te dijo nada?
¿Quieres tranquilizarte?
Déjale, tiene toda la razón para estar enfadado conmigo.
Cuéntanos qué pasó ayer, Rido.
Sin problema, os lo contaré todo, desde el principio, pero por favor, no mezcléis en esto a Nalya o Eliaz...
¿Quieres que mintamos si es necesario?
No soportaría ver a Nalya encerrada en un calabozo... ni tampoco a Eliaz. Ellos no tienen nada que ver. Os prometo que no influirá para nada en vuestra investigación. Os contaré los hechos tal y como ocurrieron sin tergiversar nada, pero...
¿Seguro? preguntó Bone. ¿Asumirás tú toda la responsabilidad?
Está bien, lo haremos, pero cuéntanos la verdad.
No tenía otra intención sonreí. Ayer por la mañana, cuando estaba haciendo mis ejercicios, Irah se me acercó...
¿Irah?
Un shinigami raso de la Novena, Bone aclaró Kuniko. Compartió habitación con Rido en la Academia.
Está bien, sigue.
Irah traía un mensaje de parte de Sugimura Kurono, aunque en ese momento no sabía que se trataba de él y mucho menos que Kurono era Nakajima Kyo. En él se nos citaba a Nalya, a Eliaz y a mí en su casa lo más rápido posible.
¿Decía algo más la nota?
No, de hecho... dije rebuscando entre mi traje. Toma. Es una suerte que no me hayan registrado todavía.
Cosas de Gaijin y de ésta aclaró Bone. Confían demasiado en ti.
¿Tú no?
Sí, pero...
Bone es así, Rido. Continúa, por favor.
Bien, busqué a Nalya y a Eliaz y los tres nos fuimos al 23 Sur, a casa de Kurono.
¿Sabíais en aquel entonces quién era?
No respondí tajante. Bueno... fue el maestro de Nalya.
Entiendo. Curioso.
Llegamos allí y nos expuso la situación, toda la situación proseguí, haciendo hincapié. El maestro estaba en peligro así que sin dudarlo dos veces, nos lanzamos hacia el Distrito 57. Cuando estábamos llegando nos asaltaron esa especie de... no sé como llamarles. Teníamos antecedentes suyos de la misión de Tanzania, así que deben estar relacionados.
¿Tanzania?
Ocurrió hace un par de años, encontraréis datos detallados en el informe... el 193/4350, si no recuerdo mal. En cualquier caso, en la División está bien a mano el informe, casi nos cuesta la vida de un compañero... de Eliaz.
De acuerdo.
Me adelanté al grupo para tratar de abrir paso entre los guardias lo más rápidamente posible y llegué unos minutos antes que ellos a mi pueblo, el Distrito 57 Oeste. El pueblo estaba en llamas así que me interesé por lo ocurrido. Al parecer unos shinigamis...
¿Shinigamis?
Os lo explico ahora. Unos shinigamis habían plantado fuego a la aldea en busca del viejo maestro. Cuando llegaron los otros cuatro, le pedí a Eliaz que informara a la División y os enviaron a vosotros y a los de la Cuatro. Nosotros proseguimos hacia la cabaña.
Por ahora concuerda con el informe del interrogatorio de Nalya y Eliaz apuntó casi de pasada Bone.
¿Los habéis interrogado ya? pregunté.
¿Lo dudabas?
No sé qué decir... Supuse que sería el primero. En fin, de camino a la cabaña, algo derribó a Mitsuko. El causante se presentó como Hosokawa Rikiya y se mostró hostil. Eliaz se enfrentó a él mientras nosotros nos fuimos a la cabaña. Cuando llegamos...
... Kumaru estaba recibiendo una paliza mortal de necesidad concluyó por mí Kuniko.
Eso es.
Relaté el resto de los acontecimientos desde que llegamos a la cabaña hasta el momento en que había sido detenido con todo detalle, exceptuando aquellos que pudieran influenciar en el hecho del conocimiento que Nalya, Eliaz y Mitsuko tenían de la situación. Puede parecer esta actitud como estúpida y peligrosa pero, como ya le había dicho a los interrogadores, no soportaba la idea de ver a Nalya encerrada en un calabozo y la protegería a cualquier precio. Exonerar a Eliaz de todos los cargos era también importante, pues en su mano estaba la llave para la solución de todo esto y estaba seguro de que él lo sabía. Sin embargo, me había prometido a mí mismo obrar siempre según la verdad y en cualquier momento debería revelar aquello.
¿Cuándo te enteraste de la verdadera identidad de Kyo y Kumaru? llegó al fin la pregunta en boca de Kuniko.
Durante la conversación en la casa de Nakajima. En ese momento, Sugimura Kurono se reveló como el antiguo Teniente de la Novena División. Llegar a la verdadera identidad del maestro fue cuestión de atar cabos.
Eso implica que Nalya y Eliaz lo sabían también, ¿verdad?
Sí, en el momento en que nos dirigimos al Distrito 57, lo sabían.
¿Entiendes que eso podía inculparles?
Lo entiendo, pero en ningún momento y bajo ninguna razón quiero ocultároslo. En este caso, sé que la verdad está de nuestro lado así que...
No me sueltes un discurso político...
No pretendo.
Entonces, Nalya y Eliaz conocían las verdaderas identidades de Sugimura e Hiruma, ¿cierto?
Sí, las conocían, ya os lo he dicho. Pero ninguno de ellos quiso ocultarlo, están tan convencidos como yo de la inocencia de nuestros maestros y... fui yo el que los convenció para unirse a la expedición.
Entiendo, realmente quieres cargar tú con toda la responsabilidad.
Ya os lo he dicho repliqué. No leo sus mentes así que no sé que se les pasó por la cabeza en aquel momento. En cualquier caso, ellos comprometieron su palabra de salvar al maestro Kunishi mucho antes de saber quien era, y la mantuvieron después de conocerlo porque yo estaba decidido a no dar un paso atrás.
Eso podría...
No tenemos pruebas suficientes, Bone terció Kuniko. Creo que con esto tenemos suficiente, Rido. Gracias por colaborar tanto con nosotros.
Ambos shinigamis se levantaron y abandonaron silenciosamente la habitación mientras ordenaban sus papeles. Yo hice lo propio y, desde el interior de la celda, observé a través de la ventana el cielo límpido de aquella mañana.
Una cosa más preguntó Bone, entrando otra vez en la habitación. ¿Por qué le mentiste al Capitán Hellsing sobre el grado de conocimiento que tenían Nalya, Eliaz y Mitsuko de la situación?
Por el mismo motivo que me lleva a asumir toda la responsabilidad, Bone. De otra forma estarían compartiendo celda conmigo.
Lo suponía replicó, saliendo de la habitación.
No podía decir que todo salía a pedir de boca, pero confiaba en que la verdad y la justicia fueran armas lo suficientemente poderosas. Mientras tanto, seguiría siendo un criminal perseguido, una especie de prisionero político, un traidor sobre el cual pesaba, como una losa, la posibilidad del Dúo Terminal.
Me senté en el suelo, apoyado contra la pared, y traté de reflexionar sobre lo que me depararía en adelante el destino. Ante tal panorama, y a pesar de mis esperanzas, no pude evitar sentir el miedo. Confiaba en la justicia, pero la justicia había condenado siglos atrás a Kyo y a Kumaru a morir sobre aquella colina del patíbulo. El miedo se hizo dueño de mi ser por la única razón que era capaz de perturbar mi decisión de llevar aquello hasta el final: perder a Nalya.
Amas a Nalya, ¿verdad?
¿No estabas durmiendo?
Tengo un sueño muy ligero y un oído muy fino explicó Kyo sentándose a mi lado. He escuchado todo lo que les dijiste a esos dos.
Ya veo.
Vaya, veo que estáis los dos muy habladores se burló un hombre que acababa de entrar en la estancia.
Al otro lado de las rejas, un shinigami físicamente muy parecido a mí, aunque visiblemente más alto y más fuerte, nos observaba sonriente con las bandejas de comida en las manos. Por su aspecto físico, recordando lo que me solía contar Db acerca de mi anterior vida, logré adivinar quién era.
¿Gaijin?
Premio para el caballero replicó. Creí que no tendrías la decencia de venir a visitar a un viejo amigo, pero podías haberlo hecho de una forma más... pacífica.
No pude evitar reírme ante el comentario del que en otro momento, en un tiempo pasado, había compartido habitación con Akano Rido en la Academia. Abrió la reja y nos entregó las bandejas de comida, sin dejar de vigilarnos, por prudencia. Tras ello, se sentó en la mesa que habían utilizado horas antes Kuniko y Bone para el interrogatorio y comenzó a hablar animadamente recordando anécdotas de su paso por la Academia con mi antiguo yo en una amena conversación, al menos todo lo amena que podía ser dadas las circunstancias.
¿Sabes? dijo mientras salía de la estancia. Ha sido un placer volver a vernos.
Te has dejado la puerta de la celda sin cerrar le avisé.
Gracias por recordármelo admitió sonriente. Sigues igual de perspicaz que siempre.
Tranquilo, no tengo intención de salir contesté. Y Kyo tampoco.
Suerte se despidió.
Espero no necesitarla pero...
...pero nunca viene mal concluyó él. Eso mismo me dijiste la última vez que te vi. Intenta que esta vez el final sea diferente, ¿de acuerdo?
De acuerdo.
Eres igualito a él murmuró Kyo cuando volvimos a estar solos.
¿Cómo?
Hace setecientos años, también tuvimos la opción de escapar. Un amigo del Capitán, el Capitán de la Décima División, que es donde nos custodiaban, hizo lo mismo que ahora ha hecho Gaijin. La respuesta de tu abuelo fue la misma que la que le diste tú a tu amigo.
Ya veo... balbuceé. Pero... al final escapasteis, ¿no es así?
No exactamente, nos obligaron a escapar.
¿Cómo?
Nadie... la organización Nadie... atacó la Torre del Destino, que es donde estábamos confinados.
¿La organización Nadie?
Los mismos que asesinaron a Kumaru, los discípulos de Sadoq Asharet.
Entiendo.
Bien... continuó. Atacaron la Torre del Destino y nos dejaron gravemente heridos. La versión oficial es que...
Que eran secuaces vuestros ayudándoos a escapar. Vosotros fuisteis derribados por las fuerzas que defendían la fortaleza.
Exacto, cualquier shinigami entonces se apuntaría el tanto de haber acabado con las vidas de un Capitán y un Teniente condenados por alta traición. Sin embargo... no nos mataron, nos dejaron gravemente heridos y fuimos llevados a la Cuatro. Estábamos inconscientes, pero el Capitán Minami Keita fingió nuestras muertes con cuerpos falsos después de habernos curado y a nosotros llevó al Rukongai, a un lugar seguro.
Ya veo...
Al principio, Kumaru quería entregarse, yo fui el que le convenció para comenzar una nueva vida.
Luego llegó Eliaz y...
Y Kumaru lo tomó como discípulo, ya lo sabes. Pero la verdadera razón que le hizo seguir adelante fuiste tú. Siempre te observó desde la sombra y, cuando te asesinaron, no cesó en su esperanza de volver a encontrarte algún día... como así sucedió.
Es... irónico... susurré, tras un largo silencio.
¿Irónico?
Akano Kumaru ha muerto finalmente en la Cuarta División, donde se suponía que realmente había muerto. Hiruma Kunishi ha muerto en el mismo lugar donde comenzó su vida.
Su silencio asintió mudamente a mi observación. Así, callados, permanecimos horas, pensando en lo que sucedería ahora. ¿Era aquel el final? ¿Iba a terminar así mi vida? Pero por encima de todo aquello, necesitaba imperiosamente volver a ver a Nalya, era lo único que deseaba con todas mis fuerzas, más aún que seguir viviendo.
Se acercaba el atardecer cuando la puerta se volvió a abrir y, en contra de mi suposición de que se trataba de algún shinigami de la Sexta División, la Capitana Henkara apareció en la habitación, acompañada del Capitán Yuber, el nuevo capitán de la Sexta División, y el Teniente Arturo. Sin pensarlo, tanto Kyo como yo nos pusimos en pie como señal de respeto.
Traigo buenas noticias comenzó la Capitana Henkara.
¿Qué?
Acaba de concluir una reunión de urgencia del Consejo de Capitanes y se ha llegado a una resolución de tu caso, Rido aclaró Arturo.
En base a las pruebas presentadas y a tu colaboración, explicó el Capitán Yuber tal y como relatan los informes de los Oficiales Kuniko y Bone, serás puesto en libertad, condicionada a la vigilancia intensiva de tu Capitán durante el plazo que decida el Consejo.
¡¿Y Kyo?!
No se ha tratado el caso aún, intervino la Capitana pero no albergaría muchas esperanzas.
Cuando estaba a punto de protestar, Henkara me envió mentalmente la orden de permanecer en silencio y de obedecerle en todo lo que le dijera hasta que me lo explicase todo detenidamente en la División. Me despedí de Kyo y, silenciosamente, salí de la celda y me situé detrás de la Capitana.
No hace falta que digas nada dijo la Capitana una vez tomamos posiciones en su despacho. Lo sé todo.
Supongo que a usted no hay forma de ocultarle nada. De todas formas, tampoco era mi intención.
En eso llevas razón. Por otra parte, no puedo pasar por alto esta imprudencia. A partir de ahora, te confino a trabajo de despacho como mi asistente mientras dure tu condena.
¿No lo entiende?
Lo entiendo perfectamente, Rido. Mejor de lo que piensas probablemente.
Entonces...
El nombre de Akano Kumaru pesa como una losa enorme sobre esta División, Rido. A pesar de todo lo que hagamos, somos el Escuadrón del Gran Traidor y eso no puede cambiarse...
Supuse que me creería... Estaba equivocado.
Bien, tu primer trabajo como asistente será acompañarme como consejero a la reunión de mañana donde se tratará el tema de los traidores... Quizás hasta se te permita participar, teniendo en cuenta que eres el que mejor conoce el caso.
Reuni...
Comprendí las intenciones de Henkara perfectamente. Desde su posición de Capitana no podía dar un paso en falso respecto a la situación que se abría ante nosotros, pero me creía y, lo que era más importante, creía en la inocencia de Kumaru y Kyo. Aliviado por ello, me retiré al comedor para cenar algo antes de ir a descansar de tan agotadora situación. Cuando llegué al comedor, me topé de frente con un puño que impactó directamente en mi cara antes de que pudiera identificar siquiera al agresor.
¡¿Qué mierda pretendías con esa actitud de héroe?! ¡Puedo cuidarme muy bien yo solita! ¡Me exasperas! ¿Y cómo cojones se te ocurre abrazarme? ¡Serás...! ¡Mierda!
Nalya se fue inmediatamente del comedor sin siquiera tomarse la molestia de esperar a que yo le contestara. Tras la sorpresa inicial, cuando me recompuse no pude evitar reírme abiertamente, a carcajadas, ante la mirada atónita de los oficiales allí presentes.
Y este es Rido dijo al fin Arturo, haciendo que me percatase de la llegada de nuevos candidatos a oficial, que miraban atónitos la escena. Rido, estos son los nuevos, Xemi, Anae, Hisagi y... Kurono.
¿Has dicho Kurono? respondí sorprendido mientras me levantaba y no pude, una vez más, contener la risa. Esto va a ser... divertido.
¿Qué ha... sido... éso? preguntó uno de ellos, Xemi, alto como Eliaz y calvo.
¿Éso? pregunté, desenfadado. Sí, supongo que así, de buenas a primeras, asusta. Tranquilos, os acabaréis acostumbrando a la forma que tiene Nalya de demostrar cariño.
Casi prefiero que pase de mí... murmuró Anae.











