Memorias 43 -FamilyMattersXIII
by ~CentolomanFamily Matters XIII (Final)
La fugaz y súbita aparición de la antigua capitana, que Nalya, sumida en un estado de euforia, se había dedicado a pregonar insistentemente a los cuatro vientos, había revolucionado el cuartel. A pesar de que Kuroda Eiri había decidido no visitar los edificios de la División y simplemente se había limitado a despedirse presencialmente del que había sido su capitán, el simple hecho de que hubiera pisado el Sereitei había suscitado que afloraran viejos sentimientos, recuerdos e incluso cuentas pendientes entre los más veteranos, los que habían servido bajo las órdenes de Kuroda, creando un clima de extraña excitación.
Pero con el paso de los días todo se calmó y, lentamente, el ambiente en la División recuperó la normalidad o al menos toda la que se nos podía pedir dado el estado constante de confusión en el que, al no tener una cabeza clara, nos encontrábamos. Había transcurrido todo un mes desde el funeral y Kyo no había dado respuesta al ofrecimiento que, en boca del Capitán General Ailios, le había hecho el Consejo de Capitanes. Posiblemente, estaba meditándolo profundamente antes de tomar una decisión que afectara a la vida de tanta gente y, con ello, acrecentaba enormemente nuestra confusión y nuestra inquietud.
¿Qué pasará ahora con Kyo? preguntó un día Nalya en el desayuno.
Ni idea respondí. Podría darse prisa y decir algo que estoy hasta los huevos de esta situación.
No podemos seguir así apostilló Kurono, que raras veces abría la boca.
Si es Capitán, podía nombrarme a mí, Teniente sugirió Eliaz.
¿Tú? ¡Ja! le espetó Nalya. ¿Por qué? ¿Porque eres el más idiota, el más pijo, el más inepto, el más peligroso para la división, el más vago? ¿Sigo?
Cualquiera de nosotros podría completar esa lista hasta el infinito añadió.
Iros a la mierda bufó el Octavo Oficial.
Eso te pasa por soberbio apostillé.
Eso, soberbio secundó Blod. Además, ¿y Henkara?
¿Teniente?
Sí, claro, ¿y quién baja de su pedestal a Arturo? se rió Nalya a carcajadas.
Pues he ahí la respuesta informó misteriosamente Xemi señalando a través de la ventana.
Nos agolpamos inmediatamente en las ventanas del comedor, ávidos de nueva información, para contemplar como la figura de nuestro teniente abandonaba el Cuartel cargado con un par de macutos realmente sospechosos.
¿Se va? preguntó Blod. ¿A dónde?
La verdad es que lleva un tiempo raro observé. Supongo que es normal.
¡Pero cómo se va a ir! protestó Okita. ¿No será que está ayudando a alguien a ?
¿A irse?
Sería muy propio de la diplomacia de Arturo apuntilló Nalya.
¿Es que en esta casa no se puede dormir? nos preguntó amenazante Uchiha, que dormitaba junto a la pared.
¿Y a dónde se va Arturo?
¡A la Décima! contestamos Nalya y yo al unísono.
Pobre Db añadí.
¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! irrumpió Artemisa. ¡La Capitaicho nos llama! ¡Acudamos raudos a la llamada de nuestro líder! ¡Wiiii! ¡Wiiiiiiiii!
¿Nunca dejará de hacer ese maldito gritito? se quejó el grandullón.
¡Vamos! nos conminaba Arte mientras bailaba emocionada de un lado para otro. ¡Capitaicho! ¡Capitaicho! ¡Vamos! ¡Sube a mi Nubeluz!
Definitivamente está loca sentenció Nalya mientras se golpeaba en la cabeza.
¿Qué querrá la Capitana?
¿Sabrá ya algo de Kyo?
Si Arturo se va Quién sabe
Acudimos todos a la convocatoria de la Capitana y pronto nos encontramos todos en la Sala de Juntas de la División esperando por Henkara o por Kyo, si es que este último había aceptado la capitanía. Al final, fue la albina la que hizo acto de presencia en la reunión, escoltada por Pandora, que venía hablando con ella.
Bueno, comenzó antes que nada, disculpadnos por la tardanza, pero no recibimos respuesta en lo referente al tema hasta hace una hora escasa.
¿Qué se ha decidido? interrumpió Anae.
Nakajima Kyo ha decidido renunciar al cargo de Capitán, así que
¿Todo sigue igual? volvió a preguntar el flautista, que no parecía haber visto a Arturo cargado con su macuto dejar atrás el Cuartel.
No respondió la Capitana con un suspiro. Arturo ha sido trasladado a otra División.
Pero si no hacía falta ya .
Es complicado.
El lo solicitó antes de que Kyo dijera nada explicó Pandora, adelantándose a Henkara.
¿Lo solicitó? preguntó sorprendido Xemi.
¿Acaso te sorprende?
Nalya...
No me aprecian, No me siento querido, No me respetan siguió diciendo sin hacer caso a los gestos que le aconsejaban no hacer más leña del árbol caído. ¿No te suena nada de eso?
Aún recuerdo su cara cuando el Capitán General dijo lo del posible nombramiento de Kyo se rió Eliaz, que no disimulaba lo mal que le caía el ya antiguo Teniente. Rebosaba indignación por todos los poros de su piel.
Venga, venga, calma trató de serenar el ambiente Henkara. Todos sabemos como era pero también tenía su lado bueno...
¿Y quién será el nuevo teniente? preguntó Okita, quizás intuyendo, como yo, que aquella última frase de nuestra líder podría dar pie de nuevo a una serie de comentarios jocosos sobre Arturo.
Será Pandora anunció la Capitana.
¡¿Qué?! bramó Nalya, poniéndose inmediatamente en pie. ¡¿Ella?!¡¿Esa enana?!
Eh...
¡Pero si hasta el brazalete es más grande que ella! continuaba. ¿No sería mejor un anillo de Teniente o algo así para que ella pudiera llevarlo de brazalete?
En previsión de que Pandora y Nalya se enzarzaran en una pelea algo más que verbal, forcé a mi amiga a recuperar la posición sedente tirándole de un brazo mientras Pandora era retenida por la Capitana, mirando a su rival con aires de superioridad. Sin embargo, aquello no calmó de todo la situación, porque tanto la una como la otra continuaban pronunciando, casi inaudiblemente, vituperios.
Bien, como comprenderéis, esta nueva situación conllevará una redistribución de los rangos explicó ceremoniosamente la nueva Teniente poco después, cuando ya lucía en su brazo el brazalete distintivo de su posición. La Cornuda Amargada y Malfollada será mi sucesora en el puesto de Tercer Oficial, las sobras, como a los perros. El Novato Borrachuzo del Pelo Chungo será el Cuarto Oficial y el Barbudo Psicótico-depresivo-suicida será el Quinto Oficial. La Maravillosísima Arte será la Sexta Oficial, los demás... se detuvo os jodéis y lo miráis en el tablón.
¿Por qué Artemisa no tiene un mote despectivo?
Lo peor no es eso... lloriqueó Blod. ¡Cincuenta años!¡Llevo cincuenta años y sigo siendo el novato borrachuzo del pelo chungo! ¡Y ya no bebo!
Tu pelo es muy chungo afirmó Nalya.
Le estás dando la razón a Pandora.
¡Mierda!
Cuando concluyó aquella breve aunque ajetreada reunión, se nos anunció la llegada de cuatro nuevos candidatos a engrosar las listas de los oficiales de la División que ahora lucían, remozadas, en los tablones. Así nos propusimos propinar una calurosa fiesta de bienvenida a Mingu, Dokhi, Suzumi e Irupe, celebrábamos también, de alguna forma, la marcha de nuestro anterior compañero y superior.
Fue durante aquella celebración cuando Nalya decidió, tras discutir con Henkara, que iría a averiguar los motivos que habían llevado a Nakajima Kyo a renunciar a la capitanía de la División que tanto amaba de la boca de la misma fuente, su maestro. Me ofrecí a ayudarla pero era algo que tenía que resolver sola.
Aún así, aproveché la ocasión para escabullirme de la fiesta cuando llegaba el punto álgido de las novatadas, comandadas por la trenzuda Teniente. Me dirigí a casa de los Akano, a mi nueva casa, pues había prometido a mis recién conocidos padres que aprovecharía un día en el que no tuviera demasiadas obligaciones para visitarlos. Además, aprovecharía la ocasión para informarles de lo sucedido con Kyo.
Me acerqué a la Casa Akano, algo que se había convertido ya en una cosa habitual. Llegué al porche, en el que no dejaba de llamarme la atención aquel olivo, que ciertamente contrastaba con el resto del conjunto que le rodeaba, y entré en la casa.
Dentro, mi padre conversaba animadamente con Kaiser Wolf, que parecía haber instalado allí una especie de base de operaciones para rememorar tiempos pasados, no siempre tiempos mejores, con algunos visitantes ilustres, entre los que se encontraban, incluso, algunos capitanes que habían sido alumnos suyos en la Academia. Todos ellos querían recordar viejas historias y conocer las aventuras de aquel hombre de aspecto lupino, que se llevaba realmente bien con mi padre.
De este modo, Gaby se había convertido también en una habitual visitante de mi nuevo hogar, hasta el punto de que mi madre la tratara como a la hija que nunca tuvo. Precisamente, ahora estaban juntas preparando el té o, como solía afirmar el viejo capitán, diseñando un malévolo plan para la conquista y la dominación mundial y la esclavización del género masculino. Conociendo a la Tercera Oficial de la Décima División, esta última no era una idea tan descabellada, y menos conociendo al progenitor.
¡Hola! saludé.
¡Rido! ¡Qué bien que apareciste! respondió efusivamente Kaiser. Precisamente llegas en el mejor momento.
¿El mejor momento para qué? inquirí entre curioso y asustado.
Estábamos hablando de Kyo explicó mi padre. ¿Tú que crees? ¿Aceptará el cargo?
Yo ya no opino nada dije.
¿Y eso?
Kyo ha rechazado el nombramiento.
¿En serio?
En serio
¡Te lo dije! le echó en cara mi padre a Kaiser.
Todo aquello condujo a una jocosa discusión en la que lo fundamental no era otra cosa que lanzarse incontables puyas para, una vez más según el viejo Wolf, recuperar el tiempo perdido, momento que aproveché para escabullirme hacia la cocina para saludar a mi madre y a su pseudohija.
¡Rido! exclamó esta última al descubrirme cuando iba a tratar de darle un susto a mi madre.
Buenos días saludé animosamente.
Hola, cariño correspondió mi madre con un beso. Toma, come añadió después metiéndome un trozo de bizcocho en la boca.
¡Buenísimo!
Lo hice yo afirmó satisfecha Gaby.
Increíble. Mi más sincera enhorabuena le felicité.
¿En serio?
Totalmente me reiteré mientas cogía otro trozo. Por cierto, me han soplado que tenéis un nuevo novato muy especial en la División.
¿Quién?
Un tal... Arturo... le conté, como si no conociera de nada a quien había sido nuestro antiguo teniente. No sé si lo conoces.
¡¿Papi-Artu?! preguntó gratamente sorprendida. ¿En serio?
Todo vuestro bromeé.
Es que vosotros los nueves no le comprendéis.
Será eso sonreí.
¿Y quién será su sustituto?
Sustituta especifiqué. Pandora es ahora la teniente.
Estáis dominados por el sexo femenino se rió.
Sí... confirmé, simulando que aquello me llenaba de una profunda desconfianza.
Puedo imaginarme la cara de Nalya cuando escuchó la noticia.
Tampoco es muy difícil.
El resto del día fue tranquilo y apacible. Inmediatamente después de comer, Gaby regresó a su cuartel para atender sus obligaciones como la tercera al mando de la Décima División mientras su padre retaba al mío a una partida de shouji, juego al que ambos eran muy aficionados.
¿Te encuentras bien? me preguntó mi madre, interrumpiendo la meditación que llevaba a cabo bajo la sombra de aquel misterioso olivo.
Perfectamente.
Hoy será tu gran día vaticinó. Tienes que estar preparado.
¿Mi gran día?
Ya lo verás indicó misteriosamente.
¿El qué?
Nada de impaciencia calmó mi curiosidad. Ya lo verás.
Estaré preparado sonreí. Eso espero...
Debido a la incertidumbre provocada por aquel misterioso anuncio de mi madre me fue imposible lograr concentrarme de nuevo para continuar con mis ejercicios de meditación, así que, tras intentarlo un rato, desistí y me fui a conversar con mi padre para tratar de sonsacarle algo de información.
¿Sabes que quería decir mamá con que hoy sería mi gran día?
Sí.
No me lo vas a decir deduje.
Exacto asintió. Tu madre me mataría.
Genial me quejé mientas me dejaba caer en un sillón.
No pierdas la paciencia.
¿Seguro que no le puedes decir nada? intercedió Kaiser, que nos observaba divertido
Atrévete tú a llevarle la contraria a Tilly.
Cierto.
En resumen, que no me vais a decir nada concluí.
Aún no conoces bien a tu madre se rió Youichi. Si dice que esperes, es que esperes. No quieras desobedecerle. Además, quiere que sea una sorpresa.
Resignado a esperar, fue pasando el tiempo, hasta que llegó el anochecer. Sentados en el gran salón, vimos pasar el tiempo entre risas y viejos cuentos, pero el momento en que se descubriera porqué aquel iba a ser mi gran día no daba llegado. La impaciencia y la curiosidad me devoraban, pero también comenzaban a acabarse las ganas de esperar.
Debería regresar al cuartel dije al fin.
Tú te quedas ordenó mi padre.
Pero Henkara...
¿No te he dicho que tu madre tiene una sorpresa para ti?
Sí, pero...
Ya está todo hablado con Henkara.
¿Desde cuándo?
Mi hija se lo explicó.
Genial protesté. Maquinando planes a mis espaldas.
Es una sorpresa.
¿Y cuándo llegará esa sorpresa? pregunté impaciente.
Cuando tenga que llegar.
¿A qué esperamos?
Esperamos a un quién, no a un qué.
Está bien, ¿a quién esperamos?
Ya lo verás.
¿A qué viene tanto misterio?
Ya lo verás repitió mi padre, que parecía divertirse.
Se retrasa masculló Kaiser Wolf, que se había levantaba y observaba los montes situados al norte de la casa desde el porche que daba al jardín. Y va a llover. Huele a tormenta.
Una observación muy pertinente me quejé.
Nunca desconfíes del olfato de un Wolf respondió mi padre como si de un adagio de los clásicos se tratara.
En efecto, como invocado por las palabras de aquellos dos, un rayo surcó los cielos a lo lejos e inmediatamente comenzó a llover
La noche perfecta para un Akano se dio la vuelta el viejo capitán, regresando hacia el interior.
Un auténtico presagio correspondió mi padre con una sonrisa.
Al cabo de un rato escuchamos un ruido enfrente de la puerta principal, que se abrió a toda prisa antes incluso de que llegáramos a la entrada de la casa. Del otro lado, empapada por la intensa lluvia que caía, una mujer que aproximadamente contaba con la misma edad que mi madre, entró en la casa portando con ella un bulto bien resguardado bajo el manto que la cubría.
Llegas tarde le regañó Wolf, serio.
No finjas, no puedes enfadarte conmigo le replicó la recién llegada. No eres capaz.
Está bien anunció mi madre. Ha llegado el momento.
¿El momento? pregunté. ¿El momento de qué?











