Memorias 47 -Primeros pasos...
by ~CentolomanPrimeros pasos hacia una nueva vida
Los primeros rayos del sol fueron suficientes para despertarme de aquel sueño en el que había quedado sumido. Desde aquella rama, pude observar como el reflejo ígneo del sol naciente ondulaba sobre las calmadas aguas del estanque, agitadas de vez en cuando por aquellos misteriosos peces que lo habitaban.
¿Cómo he llegado a ésto? me reproché a mí mismo tras comprobar el estado en que me encontraba.
No podía seguir así, no podía tirar por la borda todo por algo como éso. ¿Algo como éso? Llevaba años ya soñando con ella y ahora lo llamaba algo como éso. Es increíble como sólo unas pocas horas bastan para derrumbar los sueños de un hombre y reducirlos a cenizas.
¡Eh! ¡El nuevo vigía! me llamó Eliaz desde abajo. Creía que esa era función de los shinigamis rasos.
¿Tú tan pronto levantado? ¿Y en el Cuartel? ¿Pasa algo? bajé alarmado.
Esto... no me tranquilizó. Simplemente quería ver cómo estaba mi padrino de bodas.
No estoy precisamente bien resoplé. Francamente... ¡Un momento! ¿Padrino de bodas?
En aquel momento, la noticia de que mi mejor amigo se casaba me sentó como una patada en la boca del estómago. Por supuesto, me alegraba por él. Había llegado incluso a aceptar, aunque a duras penas, la relación que mantenían los otrora hermanos adoptivos.
Pero en aquel estado en que se encontraba mi corazón cualquier alegría era como mucho una pequeña sombra frente a la pena que lo asaltaba y lo azotaba como un viento huracanado y que no me dejaba vivir en paz. No podía tener el amor de Nalya, ¿qué más podría importar?
Lo que oyes confirmó. El mes que viene, en la mansión Asharet.
¿Lo has conseguido?
Lo he conseguido.
Entonces... ¿vuelves a ser Eleazar?
Todavía no se apresuró a aclarar. Ya sabes, no es tan fácil. Pero pretendo tenerlo resuelto esta semana.
Hablando de eso, tengo que hacer una cosa.
¿Cuál?
Puede que recuperar tu verdadera identidad no sea fácil pero... yo ya soy de nuevo un Akano le sonreí. Algún día deberé formalizarlo.
¡¿Ya eres de nuevo un Akano?! se sorprendió. ¡Déjame ver!
¿Qué quieres que te deje ver?
¡Los tatuajes! exclamó como si fuera más claro que ninguna otra cosa en el mundo. Todos vosotros lleváis una marca.
¿Cómo lo sabes?
No desprecies dieciocho siglos de experiencia, Rido.
A veces me olvido de que eres un dinosaurio me burlé mientras me daba la vuelta y me desvestía de la cintura hacia arriba para mostrarle la marca.
¡Increíble!
¿Por qué todo el mundo dice lo mismo?
Será porque es cierto sonrió.
En fin, voy al Registro Central a arreglar el papeleo y luego a la Academia.
Entonces no piensas decirme nada.
¿Nada de qué?
No soy tonto sentenció. Ni sordo.
No eres mi confesor.
Y soy tu mejor amigo. Y vas a ser mi padrino de bodas. Ya no eres Rido sólo, algo en ti ha cambiado y no sólo un puñetero tatuaje. ¿Qué ha pasado?
Abrí una puerta.
... Ya respondió. Yo también he abierto muchas puertas esta mañana, y no por eso me siento diferente.
Ya me entiendes. Ahora con tu permiso traté de evadirme, en previsión de lo que estaba por venir.
Quieto ahí me detuvo, tirándome de la camisa
¿Qué más quieres? pregunté violentamente.
¿Qué cojones te pasa? dijo sin ambages. Has pasado la noche solo, encima de un árbol y con una botella de whisky en la mano. Y como te he dicho antes, no soy sordo. ¿No piensas decirme qué ha pasado entre tú y Nalya?
No ha pasado nada entre ella y yo expliqué. Ese es el problema, que no ha pasado ni pasará nada entre nosotros.
Sin darle oportunidad de réplica, me zafé de su presa y me dirigí a toda prisa hacia el exterior del Cuartel, tratando de evitar que Eliaz me diera caza. No tenía ganas de hablar de aquello, aunque sabía que tarde o temprano acabaría por contárselo todo y pedirle consejo. Pero aún no había llegado el momento, aún estaba demasiado dolido y rabioso como para tratar de ponerle solución al problema.
Tras asumir oficialmente la identidad de Akano Rido, algo que supuso menos papeleo del que imaginaba pues, al parecer, Henkara ya había solucionado los trámites más costosos, dirigí mis pasos a la Academia para conversar con el Profesor Deiss acerca de mis nuevas atribuciones como profesor de la Academia y es que durante el camino acabé por aceptar la oferta para acceder a la enseñanza como una vía de escape para mis frustraciones.
Había decidido tratar de evitar lo más posible a Nalya, al menos durante una temporada. En parte lo hacía por vergüenza, ahora que ya conocía mi gran secreto, en parte porque no sabría cómo reaccionaría al verla y temía que fuera de forma poco apropiada. Estaba confuso y desorientado y la nueva oportunidad se me presentaba como un refugio necesario donde cobijarme hasta que pasase la tormenta.
No era la primera vez que pisaba la Academia desde mi graduación, había acudido en numerosas ocasiones a la Biblioteca Académica por motivo de mis estudios, pero esta vez era diferente. Jóvenes revestidos de blanco, en su mayoría primerizos que debían llegar unos días antes, aunque no muchos pues faltaba más de una semana para el comienzo del periodo lectivo, revoloteaban sin destino fijo y sin siquiera sospechar que el shinigami que con aspecto aturdido caminaba entre ellos sería uno de sus profesores.
¡Rido!
¿Soki?
Soki era uno de los oficiales de mayor rango de la Duodécima División. Cierto es que había sido compañero de curso en mi primer paso por la Academia, pero no habíamos mantenido mucho trato hasta que se convirtió, junto con Bikutoru, en el asesor técnico para los catastróficos inventos de Eliaz y en tutor de Mitsuko para poder acceder a la División.
¿Qué haces aquí? le pregunté.
Lo mismo podía preguntar yo.
Se siente, yo lo he hecho antes repliqué en tono jocoso.
Cambios en el plan de estudios explicó. El Consejo ha decidido que las asignaturas técnicas formen ahora parte del plan de estudios en la Academia. Serán optativas, pero obligatorias para aquellos que quieran solicitar su ingreso en nuestra División.
Y supongo que tú serás el profesor concluí. Si no no estarías aquí.
Exacto. Nos han cargado el marrón a Bikutoru y a mí.
Vaya par de dos bromeé.
Muy gracioso se quejó. Es tu turno. ¿Qué te trae a la Academia.
Deiss...
¿Otra vez peleado con él?
Todo lo contrario contesté. Me ha ofrecido un puesto en su departamento.
¿Tú? ¿Profesor? ¿De Historia? ¿Junto a Deiss?
Sí, lo sé, es irónico y sorprendente, pero cierra la boca que se te van a colar todas las moscas le dije viendo que se quedaba boquiabierto.
Rido profesor de Historia... Bueno, supongo que hasta cierto punto es normal, eres un pedazo viviente de Historia.
No exageres...
¿Y qué asignatura te toca? ¿Lo sabes ya?
¡Qué va! negué. Ni siquiera sabe que voy a aceptar su oferta.
Ah, ya.
¿Y tú que vas a impartir?
Introducción a la espiritrónica e Introducción a los sistemas informáticos de la Sociedad de Almas aclaró. Por ahora, como es el primer año, sólo tenemos asignaturas de tipo introductorio.
Por eso sois sólo dos.
Eso es confirmó. Yo me encargo de la teoría y Bikutoru de los laboratorios.
¡Qué curioso! reí a carcajadas.
¿Qué es curioso?
Que un repetidor como tú se encargue de las asignaturas teóricas.
¿Cómo sabes que repetí? preguntó sorprendido, pues no sabía lo de mi transformación.
Uno tiene sus contactos sonreí.
Ya veo respondió mientras echaba un vistazo al reloj. Oye, te dejo, tengo una reunión para mirar los programas.
Nos vemos.
Mientas le veía alejarse por el pasillo que conducía a la dirección del centro, se me vino a la mente que había sido buena idea aceptar el trabajo. Un cambio de aires y un cambio de personas a mi alrededor podía ser beneficioso mientras no aclaraba del todo mis ideas.
Comencé a caminar hacia el Departamento de Historia inmerso en esta clase de pensamientos. Tras llamara a la puerta y recibir del otro lado la orden de pasar, me adentré en aquel magníficamente decorado salón en el que se encontraba el que sería mi nuevo jefe.
Oficial Rido.
Ahora soy Oficial Akano le corregí suave y amablemente. Desde hace unas horas, he recuperado mis orígenes.
De acuerdo, oficial Akano. ¿Cuál es su respuesta?
Acepto el puesto.
¿Lo acepta? Me alegra escuchar eso.
Sólo hace falta que me diga cuando empiezo afirmé, mostrando mi disponibilidad.
¿Qué le parece mañana?
¡¿Mañana?! reaccioné altamente sorprendido. Creía que el curso no comenzaba hasta dentro de una semana.
Y así es se apresuró a confirmar. Pero dados los recientes cambios en la historia... se ha organizado un seminario sobre dichos sucesos.
Y supongo que debería asistir.
De hecho, me gustaría que fuese usted quien lo impartiera.
¡¿Yo?!
Es el verdadero experto en la materia.
Por favor, basta de elogios.
Son realidades dijo complaciente.
Pero con un solo día de antelación y sin experiencia...
Estoy seguro de que lo hará bien me tranquilizó. Ya lo hizo una vez.
¿Cuándo?
Frente al Consejo aclaró. Esto será mucho más fácil. Ya no se juega la vida de un amigo ni el honor de su familia. Sin contar que doy por supuesto que un mes de convivencia con alguien como el maestro Wolf y sus familiares ha conseguido que usted profundice en su conocimiento de los acontecimientos.
Supongo que si lo plantea así tendré que aceptar suspiré.
Me alegra oír eso. Entonces nos vemos mañana.
Si no es mucha molestia, le interrumpí cuando se levantaba para despedirme me gustaría saber qué asignaturas impartiré este curso, Profesor. Creo que sería mejor que fuera preparando mis notas y mis primeras clases.
Es cierto, lo había olvidado. La organización del seminario, ya sabe... se disculpó mientras se levantaba a buscar unos papeles al escritorio. Aquí están... ¡Va a venir bastante gente mañana! Creo que este tema se ha hecho bastante popular en el Sereitei últimamente comentaba mientras regresaba a las cómodas butacas en las que estábamos sentados. Tenga, este es su horario para este primer semestre. Son pocas clases, para que se vaya acostumbrando poco a poco.
Muchas gracias dije mientras tomaba la hoja que me tendía. Historia de la Sociedad de Almas I, Historia de la Sociedad de Almas III e Historia de la Sociedad de Almas V... Estas asignaturas las solía impartir usted murmuré.
No se preocupe, son tantas las materias que he impartido ya en este centro que porque me quiten algunas no voy a protestar sonrió. Y menos si lo hago yo. Además, hay que ir dejando paso a los más jóvenes.
Con aquella frase, el viejo profesor Yvan Deiss dio por concluida nuestra pequeña reunión. Amablemente, me acompañó hasta la salida de la Academia mientras me hablaba sobre la organización del seminario y me recomendaba algunas claves y consejos a la hora de enfrentarme a las charlas que debía pronunciar el día siguiente y durante mis clases.
Agradeciéndole su ayuda, algo que nunca antes había sospechado que llegaría a hacer, me despedí de él con la intención de regresar al Cuartel, pero algo me hizo cambiar de objetivo. Abandonando el edificio principal, atravesé los campos de entrenamiento de Kidou y me dirigí al Pabellón 3A, que había sido mi hogar durante mi primera estancia en la Academia.
Trepé a mi árbol y en pocos instantes me encontré frente a la ventana de mi habitación. Había algo que llevaba cincuenta años esperando para que lo recogiera y ya que estaba allí no iba a dejarlo esperar mucho más.
Un poco hacia arriba, hacia fuera y a la derecha... susurré en bajo. Listo sonreí al escuchar un pequeño click. Esto nunca cambiará.
¡¿Quién va?! preguntó un Académico sobresaltado.
Nadie contesté sonriente. Es salir y entrar, no te preocupes.
No te preocupes, claro preguntó asustado.
Dime, ¿cómo te llamas?
Raik Thor.
Curioso nombre le sonreí. Ten toma, en compensación.
Saqué del interior del traje la botella de Whisky que aún guardaba desde la noche anterior y se la tiré a las manos. Como si hubiese visto al mismísimo dios, la cogió y se la llevó a los labios para probarla.
Es bueno, traído directamente de las mejores bodegas de Irlanda le conté. ¿En qué curso estás?
En sexto.
Interesante...
¿Qué?
Nada, nada.
Dejándolo con la palabra en la boca, me agaché debajo de la cama que estaba inmediatamente bajo la ventana y golpeé con fuerza la cuarta tabla empezando por la pared, que se levantó al instante. Con una sonrisa de satisfacción saqué de allí el pequeño libro en el que había recogido mis notas durante mi primer paso en la Academia y volví con cuidado a poner la tabla.
Nos vemos me despedí saltando por la ventana. Pórtate bien, Raik Thor.











