Memorias 61 - Momento...
by ~CentolomanMomento esperado, momento temido
¡Profesor Akano! irrumpió en mi aula un shinigami.
Esa no es manera de interrumpir una comencé a regañarle.
Traigo un mensaje para usted explicó, sin dejarme terminar, mientras recuperaba el aliento.
Estoy en mitad de una clase insistí. ¿No puede esperar?
Me temo que no, Señor se excusó. Me han dicho que era urgente.
Está bien asentí mientras buscaba con la mirada unas pequeñas orejas de gato. Ari, cúbreme.
Lentamente, vigilando la transición de poder sobre el aula, me acerqué a la puerta donde, impaciente, me esperaba aquel emisario. Afortunadamente era una clase de primer año extrañamente tranquila, sobre todo comparada con mis primeras experiencias en los cursos superiores.
Toparme con un grupo así de tranquilo y de acogedor fue un alivio y una grata sorpresa, porque eso supondría que mi pequeña amiga tendría menos dificultades de las esperadas para adaptarse y podría aprender a confiar más en los demás, algo que aún le costaba.
¿Qué sucede? pregunté, cerrando la puerta tras de mí.
Se requiere su presencia inmediata en la puerta Oeste.
¿Quién lo requiere?
El guardián, Kramer, Señor.
¿En la puerta Oeste?
Sí, Señor confirmó. Se trata de la ofic de la señorita Wolf, Señor.
¡¿Gaby?! exclamé extrañado. Está bien, ahora voy. Avise por favor al profesor Deiss de que debe sustituirme lo que resta de clase.
Sí, Señor.
Y deja de llamarme, Señor le advertí mientras me alejaba rápidamente por el corredor que me conduciría a la puerta de la Academia.
¿Qué hacía Gaby en la entrada del Sereitei? Sabía perfectamente que tenía prohibido el paso. ¿Es que pretendía cometer alguna tontería? No, si no lo había hecho antes, ahora que el momento quedaba ya lejos, no lo haría. Además, en ese caso no me hubieran llamado a mí, hubieran avisado a Db, que tras la marcha de la pequeña de los Wolf ocupaba el cargo el oficial de mayor rango en su División, tras una década de vacío efectivo de poder.
Lo único que podía ser es que pretendiese entregarme un mensaje, pero ¿por qué no me enviaba una mariposa infernal? ¿Tan urgente era? Sólo una cosa podría ser tan urgente como para que Gaby estuviera allí, de aquella forma, pero en aquel momento no me di cuenta, y no me pude preparar para recibir la noticia que me estaba aguardando sólo unos metros más allá.
¡No puede pasar! gritaba a lo lejos el gigantesco custodio de las puertas de la ciudadela.
¿Que no puedo? ¿Quieres comprobar como sí puedo?
Por favor, señorita Wolf
¡Mierda! exclamaba Gaby. ¡Déjame pasar!
¡Señorita Wolf! Por favor, no me obligue a
¿A qué? ¿Me estás amenazando, Kramer?
Yo
¡¿Me estás amenazando?!
N No se apresuró a establecer, asustado, el grandullón.
Más te vale porque hace tiempo que no
La situación se volvía tensa por momentos. Apuré el paso mientras observaba detenidamente como la reyerta entre aquellos dos combatientes adquiría tintes cada vez más negros, que se sumaban a la comicidad de la diferencia de tamaños entre uno y otra.
¿Qué está pasando aquí? intervine, interponiéndome entre ambos cuando Gaby estaba a punto de desenvainar.
¡Pr Profesor Akano! se cuadró sorprendido Kramer.
¡Rido! exclamó sonriente la pequeña del clan Wolf saltando a mi cuello.
Ho Hola.
Te estaba buscando sonrió.
Eso me han dicho contesté. Pero ¿Por qué?
Necesitaba verte explicó ella con un extraño brillo en los ojos, como avergonzada. ¡No! se autorreprochó. ¡No es eso! Es que
Al grano Gaby le pedí. Que estés aquí sólo puede significar que vas a hacer algo de lo que te arrepentirás o
No vengo a montarla me interrumpió.
No, claro que no ratifiqué. En ese caso hubieran llamado al Pollito. La otra opción es aún peor
Vienen
Su mirada, el tono con que lo dijo, que oscilaba entre el miedo, el respeto y la aceptación de una desgracia ya prevista hicieron que sobrara cualquier tipo de expectación. Nadie se acercaba a nosotros, de una u otra forma. El momento que tanto habíamos esperado había llegado.
¿Segura?
Segura confirmó. Uwe llegó la semana pasada con una alerta de algo que se movía en el Anillo Exterior. Yuki ha confirmado que ha visto una avanzadilla de sus sicarios dirigiéndose hacia los distritos inferiores.
¿Hacia dónde se dirigen? pregunté nervioso.
Hacia Hacia tu casa murmuró ella, también intranquila.
¡Mierda!
Uwe se llevó a Uxío con él cuando regresó.
Tal y como habíamos previsto Esperemos que esté bien.
Lo estará sentenció ella convencida y sonriente. Puede que
¿Puede que qué?
Nada, nada se apresuró a aclarar. Sólo fantaseaba.
Prométeme que tendrás los pies en la tierra mientras dure esto le pedí, cogiéndola por los hombros y mirándola fijamente. No nos valen las fantasías, Gaby.
S Sí, sí
Bien, ahora regresarás a la mansión y os prepararéis para el ataque.
¿Tú no vienes?
No.
¿No?
Tengo que regresar a la Academia y pedir refuerzos expliqué. Iré en cuanto pueda pero
¡Pero tienes que venir!
No soy imprescindible De hecho, soy el más débil de la familia sonreí autocompadeciéndome. Con lo único que soy útil es con la cabeza y seguro que tu padre es capaz de preparar una gran estrategia.
¡Pero !
Confío en ti, Gaby la corté. ¡Ve!
Impulsada por mi orden, Gaby regresó a la carrera hacia los bosques del Rukongai. Debía llegar cuanto antes y aceleró el paso de forma que rápidamente desapareció de mi vista. Mientras la veía desvanecerse en el horizonte, me acerqué nuevamente al gigante que custodiaba la puerta.
A partir de ahora, Kramer, le indiqué al guardia cuando la Señorita Wolf se presente en el Sereitei, envíala a mi despacho.
¡Pero mis órdenes no !
Sé cuales son tus órdenes, Kramer. Sólo di que yo te lo pedí. Asumiré toda la responsabilidad.
A la carrera, algo que parecía habitual aquella mañana, regresé hacia la Academia mientras por el camino convocaba una mariposa infernal y le dictaba lo más claramente un mensaje. Quería avisar a Kyo para que acudiera lo más rápidamente posible a la mansión, todas las fuerzas que pudiéramos reunir serían pocas.
¡Maestro! me detuvo un académico a la puerta.
Dime, Kazu
Es Es urgente Es
¡¿Qué pasa?!
El Maestro Deiss, Rido anunció la voz de Xelloss, un oficial de la Cuarta División que se encargaba de las asignaturas específicas para aquellos que querían unirse a su Escuadrón.
¿Qué? ¿El Maestro?
Cuando enviaste a aquel mensajero en su busca No encontró respuesta en su despacho
No me digas que
Sí, Rido Yvan Deiss ha fallecido anunció la fatal noticia. Intenté reanimarle pero ya era tarde.
Aquella era una gran pérdida para mí. Sí, era cierto, muchas veces había tenido enfrentamientos con él. Era el alumno rebelde que se había rebelado en su clase en la Academia, o el anónimo oficial que había tirado por tierra todo lo que había enseñado en sus clases durante siglos. Pero el paso del tiempo había convertido a Yvan Deiss en un mentor, en un gran amigo. De su mano había conseguido encontrar mi sitio, allí, como profesor. En ese sentido él me lo había enseñado todo.
Está Está bien murmuré. Gracias por por todo le sonreí tratando de sobreponerme.
Como un autómata avancé medio desorientado por los pasillos tratando de reaccionar ante tanto como se había acumulado. El fallecimiento del viejo profesor, aunque suene duro, era algo ya esperado. En los últimos meses su salud se había deteriorado lo suficiente como para casi apartarlo de la vida académica, aunque su fuerza de voluntad era tal que nunca había dejado de asistir a sus clases o a sus obligaciones, pese a que poco a poco, consciente de su estado, las había ido derogando en mí y en otros miembros del Departamento.
Sin embargo, pese a lo esperado del acontecimiento, no dejaba de ser un duro golpe para todos los que lo conocíamos. Aunque a primera vista era duro e intransigente, dogmático y, en algún caso, irracional, aunque muchos no estuvieran de acuerdo con su política o con sus métodos, la Dama Fatal se había llevado consigo a un icono, a un punto de referencia para todos los que pretendíamos dedicarnos a la docencia en la Sociedad de Almas. Con él, aunque suene a tópico, se cerraba una era en la Academia, pues se marchaba el último de una generación de profesores que habían supuesto para la institución educativa casi lo mismo que los Trece Capitanes de leyenda para el Gotei 13.
Y, para terminar, el momento era el menos indicado. Sin yo pretenderlo, acababan de caer sobre mí todas las responsabilidades que tenía Deiss, a menos que la Junta Directiva y el Consejo de Capitanes decidieran algo diferente. Y justo en el mismo momento en que Nadie, los grandes enemigos, se disponían a atacar la mansión Akano.
Me planté frente a la puerta del aula donde debía estar impartiendo mi clase, respiré, cambié el gesto para no alarmar a los alumnos y entré, indicándole al mensajero, el mismo que había venido a buscarme antes, que me esperase fuera.
Sentaos indiqué.
Los chicos, perplejos ante mi gesto, que no había sido capaz de ocultar la gravedad de los acontecimientos, obedecieron al instante y tomaron asiento en sus respectivos puestos esperando una explicación a lo que estaba sucediendo.
Bien tomé aire. Tengo una mala noticia El resoplé. El profesor Deiss ha fallecido esta mañana. Por ello, no tendréis clase lo que resta de semana, al menos en lo que respecta al Departamento de Historia. Id a vuestras habitaciones o a donde queráis pero tratad de guardar las formas que la situación requiere. Estad atentos a vuestros delegados, ellos os informarán de cuanto sea pertinente. Ahora si me disculpáis
Me retiré sin darles la oportunidad de hacer ninguna pregunta. Ari salió persiguiéndome de la clase y me detuvo, agarrándome de la manga del uniforme, cuando caminaba por el pasillo hacía el Departamento.
¿Estás bien? preguntó.
No Pero Da igual. Ahora hay cosas más importantes que resolver que la muerte de Deis.
¿Más?
El momento que habíamos esperado Ha llegado.
¿Nadie?
Sí afirmé, acompañándome con la cabeza. Nos veremos lo antes posible, ¿vale?
Continué caminando, dándole la espalda. No quería perder un solo minuto, pero era evidente que la situación era demasiado complicada como para que no se complicara más de la cuenta. Debía hacerme cargo de que ahora tenía sobre mis hombros un peso mayor que nunca antes, pero no podía dejar de lado el hecho de que Nadie había aparecido por fin.
Rido me llamó desde detrás la voz de la académica.
No te preocupes le sonreí. Estaré bien. No tardaré mucho. Pero si no
¿Si no qué?
Nada, déjalo suspiré. Volveré. Es una promesa.
No volverás a tardar seis meses, ¿verdad? preguntó entre entristecida y desconfiada.
No. Descuida le dije, abrazándola. Todo acabará pronto.
Casi había salido de la Academia cuando Nakatoni Josuke, el coordinador de las prácticas. Había sido compañero de Deiss desde antes de que yo entrara en la Academia por primera vez y, aunque tenían sus diferencias, estaban muy unidos. Casi sin quererlo, podría decirse, me asaltó con preguntas referentes a la nueva organización del Departamento. Afortunadamente, llevaba meses pensando en un nombre para añadirlo a la nómina de profesores, y aquella oportunidad sería buena para que comenzase a cavilar en la oportunidad que le ofrecía. Tomé un papel de la mesa de la recepción y escribí una pequeña nota.
¿Me podrías hacer un favor? me dirigí a la recepcionista.
Eh...
¿Podrías buscar al Oficial Headbone de la Sexta División y entregarle esto?
¿A Headbone? preguntó él
Es el más indicado para cubrir una vacante en el Departamento suspiré. Quizá también Db o
Ya lo estás haciendo otra vez me regañó.
¿El qué?
Pensar sólo en tus amigos.
No lo hago sentencié. Sólo pienso en los mejores y Bone es el mejor para el puesto.
Tú decides.
Exacto. No te preocupes, Josuke le sonreí. No es una decisión de última hora.
Salí inmediatamente de la Academia sin dejar tiempo a que pusiera ninguna pega más. Ahora mismo tenía algo más rondándome la cabeza y requería una mayor atención por mi parte. Me lancé a la carrera por el Sereitei hacia el Cuartel. Tenía que avisar a Nalya y Eliaz y acudir rápidamente a la mansión Akano. La batalla final estaba a punto de comenzar.











