Memorias Epilogo
by ~CentolomanEpílogo
Maestro
¿Qué te turba?
Se me está acabando el rollo. No podré escribir mucho más.
No te preocupes. No tardaré mucho más. Es tarde, no quiero cansaros.
No deje que esto le
No me interrumpas, pequeño Eleazar, si no sí que no terminaré hoy. Veréis
Regresé cabizbajo hacia la casa de mis padres, que no quedaba lejos del lugar donde me había despedido de Nalya. Me paré unos segundos en el jardín, junto al viejo olivo, y entré luego en la mansión familiar, con pocas ganas de mantener cualquier conversación.
Ambos sabíamos que aquella promesa era difícil de cumplir. Los dos sabíamos perfectamente que no sería pronto, sino que pasarían demasiadas primaveras como aquella antes de que ella volviera a pisar el Sereitei. Pero yo quería seguir aferrándome a aquel vano deseo, quería seguir creyendo que sería pronto.
Misteriosamente, la casa estaba en silencio, tranquila, como si allí no se hubiera librado una gran batalla poco antes. Aquella calma era algo raro teniendo en cuenta cómo bullía habitualmente en un frenesí de actividades. Pero aquel día no, casi como si quisiera respetar mi estado de ánimo, la paz reinaba en la vieja casona de los Akano. Me senté en el gran salón, de cara al jardín y contemplé, con una taza de té en la mano, el atardecer sobre las grandes montañas del norte.
Pronto susurré. Será pronto.
Me repetía aquello una y otra vez mientras el maravilloso espectáculo de la naturaleza se desplegaba ante mis ojos, dando comienzo a la sesión nocturna. Noté como alguien se sentaba a mi lado, pero no intenté adivinar quién era. Sólo quería perderme en aquella inmensidad, imaginando que en aquellas montañas, o justo detrás de ellas, se hallaba la mujer que amaba. No importaba nada más.
Estuvo aquí me interrumpió al fin la voz de Káiser, que me cambió el té por un vaso de whisky. Intentamos disuadirla Hacerle entrar en razón y
Es igual me sonreí al tiempo que aceptaba la invitación. No le hubiera hecho caso a nadie. No con la decisión tomada.
No estás demasiado tris
No tiene sentido le corté antes de que terminara la frase. Sé que volverá.
Pero el viaje es duro
Lo sé, viejo resoplé. Lo sé.
Me alegro sonrió poniéndose en pie y apoyando su mano en mi hombro unos segundos antes de irse.
Nadie más se atrevía a romper mi soledad aquella noche. Poco rato después de que el viejo Wolf abandonara la sala, yo mismo me levanté y me apoyé en el umbral de la gran puerta corredera que daba al jardín. Días atrás, aquel pequeño huerto había sido el escenario del combate de nuestra vida. Un combate que era la verdadera puerta hacia el futuro, un futuro que parecía borroso después de todo lo que había pasado en aquellos años.
¡Rido!
Esta vez era la voz de Yuki, mi madrina, la que había irrumpido en la sala rompiendo mi momento de paz. Se la veía alterada, desesperada pálida de dolor. Tenía los ojos irritados de llorar y la voz rota. ¿Qué había pasado? ¿Qué pasaba ahora?
¡Es ! ¡Es Gaby!
Maestro
¿Sí?
Ya se ha acabado el papel.
Es una lástima Os iba a contar algo importante pero supongo que ya os lo contaré otro día.











