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June 17, 2008
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Recuerdos 05 - Akano's sword

by ~Centoloman

05 - Akano's sword

– ¡Eh! ¡Dormilón! ¡Despierta! ¡Otra vez te has quedado dormido!

– ¡¿Qué?!¡¿Qué pasa?!¡Joder, Gaijin! ¡¿Qué cojones quieres?!

– Levántate de una maldita vez. Has vuelto a quedarte dormido en el árbol. Serás...

– ¡Oh, mierda!

– Sí. “¡Oh, mierda!” Qué original – se reía. – Anda micro-yo, vente para dentro.

– Perdone usted, señor gigante – contesté mientras entraba.

– Ya verás. Un día te pillarán y... – comenzó a decir. – Olvídalo. No he dicho nada.

– ¿Pillarme? ¿A mí? ¿A Akano Rido? ¿Al guerrero de las sombras? Soy el amo del subterfugio, Gai. No me pillarán.

– No sé por qué huevos digo nada. Ya está el otro – se quejó mientras yo continuaba mi discurso. – Vas a ser el guerrero de las sombras cuando te encierren en las salas de castigo ya verás – añadió al fin cuando vio que había terminado de hablar sobre mis excepcionales habilidades para el sigilo y el subterfugio.

– Si te encanta oírme.

– Sí, ya, seguro.

– No lo niegues, pillín – bromeé. – Mis historias te excitan.

– Vete a la mierda. Bueno, me voy que he quedado con Zharin y ya le llego tarde.

– ¿Con tu novio?

– Repito. Vete a la mierda.

– Sí, ya, bueno, veré si tengo el mapa por aquí, si no ya te lo pido luego.

– Infantil.

– Picajoso.

– Enan... ¡Ay!

– Krunz, ¿qué haces aquí? ¿De dónde has salido? ¿Por qué sólo le has pegado un espadazo?

– Es que no me apetece morder a nadie hoy... Toy pensando en algo nuevo, morder ya aburre.

– ¿Ya aburre? ¡Pero si es tu seña de identidad! Es como si a Nalya le quitas los cuer... ¡Mierda! ¿De dónde has salido tú también?

– Venimos a buscarte. ¿Recuerdas que ayer dijiste que íbamos a ir a la Biblioteca todos juntos?

– En buenas horas lo dije – protesté. – ¡Los fines de semana son para descansar!

– ¿Veis? – apuntilló Gaby, recién aparecida por la puerta – Lo que yo decía. ¿Quién quiere ir a la Biblioteca a estudiar un rato cuando bien podía uno...? ¡Dios mío! ¡Lo que acabo de ver! – se interrumpió mientras miraba fijamente a un punto del pasillo.

– Chicas... – intervino Db que había entrado en la habitación con Gaby. – ¿Cómo se os ocurre traer a Gaby al pabellón de los chicos?

– ¿Tienes vergüenza, Db?

– Más bien miedo... – corrigió. – Podría ser hasta peligroso.

– ¡Eh, Gaijin! ¡Hace diez minutos que te estaba esperando!

– ¡Coño! ¡Tu novio! – exclamé. – Está mal eso de hacer esperar a la pareja.

– A la mierda, Rido – me contestó. – Zha, ya voy.

– ¡Eso! ¡Escapa! – le grité mientras marchaba. – ¡Cobarde!

– ¡Tu abuelo!

– ¡Me cago en...!

– Eh, chicos – intervino Aiolos, que también acababa de entrar por la puerta mientras Nalya y Db me sujetaban y Gaijin aprovechaba para escapar. – Bajad el tono que ya ha venido uno a quejarse.

– ¿Quién?

– Un tal... Bikutoru – dijo. – Dice que no le dejáis concentrarse para no sé qué de no sé qué cosa.

– Eso es precisión – apuntilló Nalya. – Tú chaval vales para informador.

– Deja al pobre chaval y ya de paso ya me sueltas a mí si ves que tal – le comenté. – Y deja de toc...mppf

– Shhhh, calla – dijo acariciándome el pelo como si fuera su perro mientras me tapaba la boca. – Tranquilo. Ya pasó.

– Estáis como cabras – sonrió Aiolos.

– Sí, hay alguna que viene con... – comencé a explicar. – Nada, no dije nada.

– En serio, ¿queréis callaros? – irrumpió Bikutoru Estaba intentando sintonizar la televisión mortal y programar un vídeo. Se requiere concentración para ello.

– ¡Argh! ¡Un fantasma! – exclamó Gaby aludiendo a la palidez del recién llegado. – ¡Corred! ¡Escondeos! ¡Viene a calmar su sufrimiento!

– Eh... Gaby – tercié. – En cierto modo... todos vosotros sois fantasmas tal y como lo entienden los mortales. Y por cierto...

– ¿Qué? – contestaron al unísono.

– ¡¿Desde cuándo mi habitación es el Centro Social?! – pregunté. – ¿Me he perdido algún capítulo?

– Cierto... Nos falta el chocolate.

– ¡No! ¡Ya he llegado yo con el chocolate!

– ¿Krunz? ¿Y tú cuando te habías ido?

– Mientras tratabas de asesinar a Gaijin. Hala, chocolate para todos.

– ¡Genial! – exclamaron todos al unísono.

– Genial – protesté. – Por lo menos podíamos ir a un sitio donde sentarnos y no estar aquí de pié.

– ¡Correo! – gritó una voz por el pasillo. – ¡Rido! Aquí tienes algo para ti.

– ¿Kae? ¿Ahora eres cartero?

– ¿Cartero? Es un castigo. ¿Crees que lo haría por voluntad propia?

– Hay gente muy rara en este mundo – apuntó Nalya.

– Tu siempre castigado. ¿Cómo lo haces?

– Fue a hablar el rey de Roma. Vosotros dos lleváis una buena racha también.

– En fin, ¿qué tienes para mí?

– Ni idea. Es un paquete alargado pero no sé más.

– ¿Quién querría mandarme algo? – me pregunté en voz alta. – Mis padres seguramente no.

– Toma, anda, tengo que seguir la ronda – se quejó Kae mientras me tiraba el paquete.

– ¡Ábrelo! – gritó Nalya.

– ¿Qué será? – volví a preguntarme en alto.

– ¿Un bate de béisbol? – sugirió Db

– ¿Un...? – comenzó a decir Aiolos – Bah, no se me ocurre nada.

– ¿Una espada?

– Esperad. Aquí hay una nota – les interrumpí. – “Un Akano necesita una espada digna de un Akano”. Parece que tenemos un ganador. Db, dale el premio Krunzik

– ¿Qué premio?

– ¡Invéntatelo! ¡Rápido!

– ¡¿Quieres abrirlo ya y dejar de dar el coñazo?! – gritó Nalya.

– Sí, sí, ya va – obedecí asustado.

– ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! – comenzó a exclamar Krunzik a medida que desempaquetaba el arma – ¡Qué bonita!

– Joder, – se quejó Nalya – que suerte tienen algunos.

– La vaina esa es de premio – apostilló Db.

– ¡Rido! – exclamó Nalya. – ¡Di algo!

– No sé qué decir... Me acabo de quedar...

– ¡Eso es elocuencia! – sonrió Db – ¡Aiolos!

– ¿Sí?

– ¡Acuérdate de que Rido se encargará de dar un discurso en la fiesta de graduación! ¡Qué dominio del lenguaje!

– Db...

– ¿Sí, maestro del idioma?

– Muérete.

– Sí, mi amo – asintió al mismo tiempo que se tiraba al suelo fingiendo su muerte.

– ¡Levanta! – ordenó Nalya con una patada. – ¡Dejad de hacer el imbécil!

– Bueno... ¿Vamos o no vamos? – dijo Db.

– ¿A dónde?

– A la Biblioteca. ¿A dónde va a ser?

– ¿A la Biblioteca? Db, macho, tú estás mal de la cabeza. ¡Es sábado! Día de... de lo que sea. Pero seguro que de estudio no es.

– ¡Eso! ¡Apoyo la moción de Rido! ¡Nada de estudiar!

– ¿Gaby? ¿Estabas aún aquí?

– ¡Oye! ¿Qué hace ese charco de babas en la entrada de mí habitación?

– Os lo dije... Sólo a vosotras se os ocurre traer a Gaby al pabellón de los chicos.

– Miedica.

– Pervertida.

– A mucha honra. Aburrido.

– ¡Eh! – interrumpí. – Los duelistas, dejad de reafirmar vuestro ego. Vamos a ver si decidimos qué hacer.

– ¡Hay que probar la espada nueva de Rido! – sugirió Krunzik.

– ¿Al gimnasio hoy? ¿No estáis cansados de toda la semana?

– Yo hoy al gimnasio no voy ni aunque me paguen – me uní a la queja de Nalya. – El sábado no es para estar en instalaciones académicas.

– Yo voto por ir al bosque, ¿qué os parece?

– ¿Al bosque?

– Buena idea, ¿por qué no?

– Entonces vayamos al bosque.

– ¿A cuál?

– ¿Te acuerdas aquel bosque en el Distrito 57 Oeste? ¿El del lago? Fuimos un día hace unas semanas.

– Tú estás loco.

– ¿Por qué?

– ¿Caminar hasta el distrito 57?

– ¿Por qué no?

– Con la cantidad de bosques y de lagos que hay cerca del Sereitei...

– Pero aquél es ideal.

– Ideal de la muerte, vamos.

– Ña – contesté mientras le echaba la lengua.

– ¡Eh! ¡Par de dos! – gritó Db tratando de separarnos a Nalya y a mí – Dejadlo ya.

– No sé cómo te soporto.

– Nalya, admítelo, no puedes vivir sin mí.

– ¡¿Qué?!¡¿Pero tú de qué vas?!

– Conozco un sitio parecido a ése del que habláis en el 7 Sur – intervino Db.

– Eso ya queda más cerca – secundó Krunz. – ¿Vamos a ese entonces?

– Está bien – cedí. – Pero como el que decía yo ninguno.

– Sí, Rido, sí – afirmó Nalya condescendiente. – Tú siempre sabes todo y conoces los mejores sitios.

– Vete a la mierda.

– Entonces al 7 Sur.

– ¡Bien! ¡A probar la nueva espada de Rido!

– En fin, allá vamos. Bikutoru, luego me tienes que explicar eso de la televisión y el vídeo... ¿Bikutoru no estaba aquí?

– Sí, ¿no?

– Pues ahora no está.

– ¡Os lo dije! ¡Un fantasma!

– ¿Fantasma? ¡Un maleducado! Se ha ido sin despedirse.

– Como Aiolos...

– Cierto, Aiolos también se ha ido. ¡Qué gentuza!

– No me extraña... Vienen aquí, ven esto y se asustan.

– ¡Eh! Que yo no pedí que vinierais a invadir mi habitación.

– Pero tampoco lo impediste.

– Sí, claro. Como si fuera capaz...

– ¡Un momento! – saltó Nalya. – ¿Acaso el excelso gran guerrero de las sombras y amo del subterfugio Akano Rido está dudando de su capacidad?

– ¡Eso nunca! ¡Tus fieles adoradores no te dejaremos! – exclamaron al unísono Krunzik y Db arrodillándose y secundando la broma de Nalya.

– ¡Eso! ¡Nunca! – me uní.
:iconcentoloman:
A Rido le es entregada por primera vez Balmung, la espada que le acompañará hasta el final de los tiempos ^^ Además, este es el capítulo que inaugura toda esa saga de capítulos enteros a base de diálogos estú;pidos e imposibles de seguir que tanto he utilizado en los omakes.
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